martes, junio 10, 2014

Hasta otra, Pedro

Retomo el blog para intentar recopilar algunos pensamientos sobre la no renovación de Pedro Martínez como entrenador del Granca:

1) La única explicación que ha salido por parte del club es "dar un paso al frente, crecer y mejorar". Al mismo tiempo, se reconoce que no crecerá el presupuesto, lo que quiere decir que al menos los equipos de Euroliga y Valencia estarán por encima en dinero y, consecuentemente, en plantilla, que aquí nadie compra duros a cuatro pesetas. Ahora mismo, el Granca es claramente el quinto equipo de ACB en resultados (y alrededor del séptimo presupuesto), tras las dos últimas temporadas, por lo que veo dificilísimo una mejoría. ¿De verdad piensan los rectores del Gran Canaria que hay un entrenador capaz de enjugar esas diferencias de presupuesto? ¿Y que, si lo hay, serán capaces de atraerlo para trabajar en la isla? (Por cierto, que no cuenten con este)

2) Es muy frecuente en los últimos días leer que Pedro Martínez no tiene el nivel de exigencia que requiere el Gran Canaria actual. (Al mismo tiempo, por cierto, se habla de jugadores que no aguantan entrenamientos tan duros). Será que soy más de hechos que de palabras, pero a mí me parece que hay historias que reflejan un nivel de exigencia enorme, difícilmente igualable. Por ejemplo, entrenar un domingo por la tarde, a la hora de la final, después de perder un jueves en la Copa del Rey. Por ejemplo, insistir cada temporada a su director deportivo para tener cinco interiores y poder mantener el nivel de dureza de los entrenamientos. Por ejemplo, reconocer abierta y públicamente que la temporada 2011/2012 fue un mal años suyo propio.

3) Sobre las motivaciones "políticas" o "ideológicas" que comentan algunos, ni siquiera lo considero. Ya me pareció que la exclusión de la Eurocup fue un decisión política, así que no es algo que descarte. Pero, como ha ocurrido siempre en el Gran Canaria, mientras sea una institución pública quien maneja el club, intentarán sacar rédito con él y tomarán las decisiones que consideren sus consejeros, sean del color que sea.

4) Hay un factor más del que nadie habla, que nadie tiene en cuenta. El equipo técnico del Gran Canaria incluye a Víctor García e Israel González, que ahora mismo me imagino que tendrán un nivel de incertidumbre alto, porque los entrenadores ayudantes son uno de los eslabones más débiles del baloncesto profesional, sin reconocimiento oficial como tales ni protección por parte de los estamentos oficiales. Ojalá puedan seguir ayudando a obtener los resultados que ha tenido el Granca en los dos últimos años.

5) Hace unos años que conocí a Pedro Martínez. Me sorprendió lo afable y cercano que es, lo que disfruta hablando de baloncesto -incluso con un aficionado cualquiera como yo-, lo claro y abierto que expresa sus opiniones. A mí me gustaría que hubiera más gente del baloncesto como él y me entristece un poco que no sea el entrenador de mi equipo, pero estoy seguro de que encontrará otro sitio donde pueda hacer lo que le gusta. Que sea hasta otra, entrenador.

domingo, octubre 13, 2013

Cinco puntos interesantes en la ACB 2012/2013 (relacionados con el Granca)

Retomo el blog para hacer una lista con cinco aspectos que me interesará seguir en esta temporada ACB 2012/2013. Todos tienen una relación con el Gran Canaria, pero ninguna directamente.

  1. El 'baby Joventut' de Salva Maldonado: Nueve jugadores por debajo de los 25 años, dos americanos debutantes en la liga que suman 1 temporada como profesional, un joven de 20 años al mando -ojo a ese Guillem Vives, versión muy mejorada de Mario Fernández, con mucho más recorrido que él, a mi juicio- y un equipo bastante atlético pero con no mucha altura. Savané está más para mandar fuera de la cancha que en ella; si los otros veteranos, Miralles y Kirksay, tienen que jugar más de lo normal, será una mala señal. Forzada por su situación económica, la Penya puede haber encontrado una solución que ilusione a su afición pese a no ganar demasiados partidos. Esperemos que le vaya bien, sería un soplo de aire fresco. 
  2. La llegada de jóvenes norteamericanos: sin ser elegidos en el draft o habiéndolo sido, cada vez llegan más jugadores recién salidos de la NCAA. Hace tres o cuatro años, eran contados con una mano; hoy, se multiplican. Quizá sea cierto que la razón principal es la falta de poderío económico en los clubes ACB, pero me importa más cómo afecta a la calidad del juego. Y eso está por ver que se note. Curiosamente, el Gran Canaria ha escapado de esa tendencia. El último norteamericano fichado procedente de la NCAA llegó en 2001 y se llamaba James Moran.
  3. La enésima reconstrucción del Unicaja y la reválida del Baskonia: Hace unos años, siempre se hablaba de cuatro equipos por encima del resto: Barcelona, Real Madrid, Baskonia y Málaga. Hoy, sólo los clubes de fútbol perduran al frente. En Vitoria achacan sus dificultades a las apreturas económicas, que ha disminuido su capacidad de atraer jugadores de primer nivel. En Málaga todavía no han dado con la clave, pero de momento se traen a Canner-Medley de Tel Aviv y a Ryan Toolson de la isla. ¿Volverán al puesto que les corresponde por potencial económico?
  4. El nivel de Sergio Rodríguez: si sigue jugando como terminó la temporada y como mostró en la Supercopa, es mi favorito para el MVP de la liga, uno de los más determinantes. Es una delicia verle jugar y hacer jugar de la manera que lo hace. Veremos si su nivel hace que Laso le dé más minutos y cómo afecta eso a los minutos de Carroll por tener que desplazar a Llull a la posición de escolta.
  5. El milagro del Valladolid: el año pasado, con un equipo de retales y varias apuestas de riesgo, el Valladolid de Nacho Martín y de Ian O'Leary sorprendió a todos los aficionados, empezó la liga muy entonado y se salvó del descenso con una inesperada solvencia. Este año, con menos tiempo incluso y un equipo todavía más endeble a priori, sería otra sorpresa mayúscula que no fuera el último clasificado. Sólo han jugado dos partidos de pretemporada, ambos contra el Baskonia. Otro vínculo con el Gran Canaria es el de su base titular en esos dos partidos preparatorios, Axel Vilhjalmsson, que pasó por el EBA en el año 2006/2007, aunque sólo duró 9 partidos.
Bola extra: más allá de la ACB, hoy vi a Leonor Rodríguez en su debut con su nuevo equipo, mientras en el Gran Canaria 2014 debutaba Iris Junior Mbulito rompiendo récords de precocidad. Parece la única manera de aprovechar la cantera: adelantar su paso a profesionales antes de su marcha a la NCAA, como ha ocurrido con Leonor y con Leticia Romero.

Veremos cómo es el ritmo de publicación esta temporada. Probablemente sea más global y menos centrado exclusivamente en el Gran Canaria.

sábado, marzo 02, 2013

La vocación de Alejandro Martínez


Aguantan multitud de críticas, de los medios y de la afición; son los primeros en caer cuando los resultados van mal y muchas veces los propios jugadores se les ponen en contra. Los entrenadores, guste o no, trabajan por vocación. Los de la ACB y los de conjuntos de base.

Esa vocación la notó Alejandro Martínez cuando tenía 14 años, después de su primera temporada en los banquillos. Seis años después, le llegó su primera oportunidad profesional en el Tenerife de Primera B, como delegado del equipo que entrenaba Moncho Monsalve. Siguió un par de temporadas más, tras ascender a la ACB y recopilar mil anécdotas junto a Alexander Gomelski, y luego tuvo que dejarlo para algo tan lejano como el servicio militar, al mismo tiempo que el conjunto chicharrero volvía a descender.

Pero la vocación, ese afán por entrenar, por enseñar el juego a los jóvenes y conseguir que los veteranos tomen mejores decisiones, llevó a Alejandro Martínez a las canchas de nuevo. Fue en el Colegio Luther King, entrenando en todas las categorías, alejado de los focos y la atención, concentrado en mejorar la técnica individual de sus jugadores.

Cuando en 2004 lo llamaron del CB Canarias para dirigir al conjunto aurinegro en LEB-2, pocos habrían pensado que un técnico llegado de un colegio iba a permanecer nueve temporadas, más de 300 partidos y dos ascensos después, en el mismo banquillo.

Alejandro Martínez es ahora un técnico respetado, elogiado por su apuesta decidida por el juego alegre –un tipo de juego que tiene mucho de adaptación a las características del equipo, quizá tanto como convicción personal. Hoy, resguardado por los éxitos y los resultados, Martínez recibe parabienes de muchos colegas y medios de comunicación, junto a los agradecimientos de los aficionados.

Mientras, su vocación le lleva a entrenar a equipos de niños cada vez que puede, cada semana que no tiene que viajar con el CB Canarias de la ACB, en el mismo colegio en el que se refugió cuando el baloncesto de élite se alejó de su camino.

Ricardo Úriz, un jugador liberado


En los dos tercios de temporada que Ricardo Úriz lleva en Tenerife, ha conseguido romper su récord personal de anotación, su tope de valoración y, de paso, un buen puñado de prejuicios sobre sus capacidades.

Después de más de 200 partidos en ACB y varias temporadas consecutivas llevando el timón de equipos de la zona baja, a Úriz le conocíamos todos. O eso creíamos: un base cerebral y controlado, con escasa capacidad atlética, tirador discreto y buen pasador. Uno de esos bases que aseguran una relación asistencias/pérdidas de balón positiva y que hacen jugar al equipo, pero que no resuelven los partidos por sí mismos. Así se le definía habitualmente en el entorno baloncestístico, al menos hasta que llegó a Tenerife. O, más bien, hasta que se acopló al sistema de Alejandro Martínez en el CB Canarias, algunas jornadas después de comenzar la temporada.

En Sevilla, en la séptima ocasión en que vestía la camiseta aurinegra, Úriz anotó 14 puntos, atrapó 6 rebotes y repartió 5 asistencias, alcanzando un 26 de valoración. En el Santiago Martín, hace tres semanas, en el partido de vuelta contra el Sevilla, consiguió su tope personal de anotación en ACB, con 21 puntos, 6 rebotes y 5 recuperaciones. Tope de valoración también (30). De repente, Ricardo Úriz sí es capaz de resolver partidos en la ACB. Y de liderar en ataque a un equipo cuyo objetivo es la permanencia.

Acaso el motivo de la transformación de Úriz, de su liberación, haya que buscarla en la misma causa que él esgrime para explicar su lenta aclimatación a la propuesta de Alejandro Martínez. “Es un estilo al que yo no estaba acostumbrado, muy alegre, en el que se da mucha confianza al jugador, y con muchas posesiones. Yo venía de equipos con entrenadores que apostaban por un baloncesto más controlado, con ataques más largos y controlando mucho más el balón. Quizás por eso me ha costado adaptarme mucho más”.

Con 12 jornadas por disputar, Úriz ya ha conseguido su tope anotador y ha sumado más valoración que en cualquier otra temporada. Acabará con su mejor porcentaje en tiros de tres, anotación y rebotes en un curso completo y, con suerte, de asistencias.

Lo más importante que habrá conseguido, empero, no es un logro numérico: ha logrado que cambiemos la imagen que teníamos de él, las etiquetas que lastraban su juego. Ahora es un jugador liberado y es mucho más peligro y decisivo.

sábado, febrero 16, 2013

Berni Rodríguez: epílogo rojo a una vida de verde


Si a Bernardo Rodríguez Arias le hubiesen dicho hace 12 meses que iba a acabar saliendo de Málaga para jugar en un equipo cuya principal ambición es la permanencia en la ACB, probablemente no lo hubiese creído. Su relación con el club de Los Guindos parecía idílica: había vestido el color verde de Unicaja desde los 8 años, fue el único representante de la cantera en el primer equipo durante mucho tiempo y su capitán durante sus últimas temporadas. Pero tras la enésima temporada por debajo del nivel esperado, el Unicaja decidió establecer nuevas prioridades y cortar cualquier atisbo de romanticismo en su relación con Berni. El signo de los tiempos, quizá, o el habitual desgaste que provoca una relación tan larga (25 años, 13 de ellos en la élite).

Llegado el verano, Berni buscó otro lugar donde fuera más valorado. Se encontró con que el UCAM Murcia iba a componer una plantilla con un juego exterior joven en la que podría aportar su experiencia y espíritu colectivo. De momento, su colaboración es inestimable para estar a dos victorias de los play-off y cinco por encima del descenso.

Como integrante de la generación del 80 que asomó durante bastante tiempo por el combinado nacional, y como parte fundamental de aquel Unicaja de Scariolo y Garbajosa, Berni Rodríguez ha ganado casi todo lo que se puede ganar en el baloncesto de clubes y de selecciones. Su juego, tapado muchas veces por estrellas de más talento ofensivo, es una suma de cualidades que siempre buscan el beneficio colectivo antes que el lucimiento personal.

Berni nunca ha querido ser lo que no le correspondía. Nunca fue Navarro ni Marcus Brown; siempre entendió que debía ganarse su puesto haciendo aquello que necesitaba el equipo, ya fuera dirigir el ataque, defender a la estrella contraria o incluso animar a sus compañeros desde el banquillo sin un mal gesto. En sus apariciones con la Selección Española y en todos sus años del Unicaja, Berni se esforzó en convertirse en el jugador que todo entrenador quiere tener a sus órdenes y que toda afición elogia por su entrega.

Ahora, en Murcia, su papel es algo distinto. Asume mucho más protagonismo ofensivo -su media anotadora es la más alta de su carrera-, se apropia de los tiros decisivos y da ejemplo con su esfuerzo defensivo.

El domingo 2 de diciembre, Berni jugó por primera vez como visitante en el Martín Carpena. La ovación fue larga y el público coreó su nombre. De seguir la línea que lleva, si algún día vuelve a Murcia con otra camiseta, el público lo recibirá igual, aunque no haya tanta historia detrás.

Óscar Quintana, el equilibrista en el alambre

Igual que los entrenadores muchas veces etiquetan a los jugadores como especialistas, por su capacidad para la defensa o al juego al poste, los directivos establecen también sus propias categorías para los entrenadores. A Óscar Quintana, muchos de esos directivos parecen considerarle un especialista en salvar equipos del descenso y mantenerlos en la ACB.

La hoja de servicios de Quintana refleja un patrón muy claro. Casi siempre ha dirigido a equipos construidos para la permanencia; en algunos casos (Murcia, Manresa) llegó con la temporada empezada y cumplió el objetivo de evitar el descenso. En otras ocasiones, le tocó intentar alcanzar la ACB desde la LEB, como ocurrió con ‘su’ Fuenlabrada y –con peor suerte- en Zaragoza. También pasó por la trituradora de entrenadores que era el Club Baloncesto Sevilla en los primeros años del siglo XXI.

Sólo una vez, con el Fuenlabrada en la temporada 2003/2004, fracasó en su objetivo de dejar a su club en la máxima competición estatal. En todas las demás ocasiones en que ha terminado la temporada, cumplió lo encomendado.

Aunque sus méritos como ‘salvador’ hayan seguido creciendo en Alicante, Quintana siempre será el entrenador que ascendió al Fuenlabrada. Acompañado por su hermano José, entonces alcalde de la localidad madrileña y hoy presidente del club, puso en el mapa baloncestístico a un club de creación relativamente reciente (año 1983) llevándolo desde EBA a la ACB y coronando sus éxitos con la clasificación para disputar competición europea. Así se ganó un nombre y una reputación, que luego ha continuado labrando allá donde le han requerido, normalmente en situaciones de urgencia.

Esa situación le llevó a Murcia la temporada pasada, tras la marcha de Luis Guil. Tomó las riendas del equipo cuando era penúltimo, estuvo siempre con urgencias mirando hacia abajo y acabó salvándose en la última jornada, haciendo equilibrios sobre el alambre. Ganó a Estudiantes a domicilio, en un partido al todo o nada, con el ambiente y el peso de la historia en contra.

Este año, con una plantilla de cierto riesgo, con varios jóvenes, algún recién ascendido desde la LEB y tres extranjeros poco conocidos, el equipo pimentonero está más cerca del play-off que del descenso. De seguir así, quizá Quintana pueda quitar el ojo del alambre por una vez.

Sigo colaborando con 1Arriba, la revista que se reparte en el CID los días de partido. Se puede seguir su perfil en Facebbok y Twitter.

martes, febrero 12, 2013

Un día de emociones sueltas y otro de impotencia y orgullo


Al principio no lo entendía. Balbuceaba de modo raro, con voz entrecortada y un tono más alto de lo normal. Al momento me di cuenta: estaba llorando. Mi amigo estaba llorando. Era la primera vez que lo escuchaba llorar por teléfono.

El Gran Canaria había ganado, iba a disputar las semifinales de la Copa del Rey por primera vez y mi amigo no podía controlar la emoción y la alegría.

A 2.000 kilómetros de distancia, tras presenciar la hazaña en directo, una decena de seguidores se abrazaba, emocionados también. Estaban trabajando, les esperaba una noche larga por delante, pero por un momento dieron rienda suelta al jolgorio, a la ilusión y el alivio de dejar atrás la maldición de cuartos. Algunos habían visto todas y cada una de las eliminatorias anteriores, habían contado siete veces una historia triste, sazonada con un punto de rabia en ocasiones, otras solo con decepción.

Unos metros más arriba de ellos, unas 600 personas bailaban, festejaban, cantaban y jaleaban a los héroes, a los protagonistas de la hazaña. También les esperaba una noche larga, pero por otros motivos.

Abajo, en el vestuario, 13 personas que habían dejado atrás el peso de la historia se permitían un rato de júbilo. Saludaban a la felicidad y el orgullo del trabajo bien hecho. Duró poco, porque tenían otra batalla cercana.

Y algo más allá, otras tres personas empezaban a idear el desvelo de esa misma noche para preparar lo que se avecinaba. Duró mucho, porque a la mañana siguiente tenía que estar todo analizado y preparado.

Al día siguiente no hubo escenas de emoción, no hubo lágrimas, sólo impotencia y cánticos de orgullo. Mi amigo, los periodistas grancanarios en Vitoria, los seguidores desplazados al Buesa Arena, los jugadores y los entrenadores dejaron atrás la Copa del Rey con la cabeza bien alta y un pensamiento común: “El año que viene…”

Este texto, que sirve como epílogo a la Copa del Rey 2013 desde el punto de vista de un aficionado del Granca, se publicará en la próxima revista 1Arriba, que se distribuye en el CID los días de partido.

sábado, febrero 09, 2013

El Granca hace historia en la Copa del Rey

Por primera vez en la historia, el Gran Canaria jugará la semifinal de la Copa del Rey. Tuvo que llegar ese evento histórico para retomar el blog. Espero volver mañana (sería buena señal), pero, de momento, toca poco texto sobre el juego y algo más de metabaloncesto:

  • Cuando el año pasado se confirmó la salvación del Gran Canaria (ahora parece lejano, pero hace sólo 9 meses), mi primer reconocimiento y agradecimiento fue para Pedro Martínez, Israel González y  Víctor García, porque habían trabajado una incontable cantidad de horas para conseguir el objetivo de la permanencia. Hoy estoy seguro de que fueron los únicos que se pusieron a trabajar al llegar al hotel. Así que mi primer pensamiento es, de nuevo, para ellos y su nunca bien ponderado trabajo. El último tweet de Pedro Martínez fue "Mañana partido". Muchas veces pienso que los entrenadores están hechos de otra pasta.
  • El baloncesto es de los jugadores. Ellos toman decisiones, aciertan y se equivocan, hacen que las cosas ocurran. Y a veces nos olvidamos, yo el primero. Pero quienes tengan la fortuna de conocer a Xavi Rey, Tomás Bellas o Eulis Báez, entre otros, no puede más que alegrarse del triunfo, porque son gente que trabaja mucho y hace fácil el trabajo de los demás con un punto de alegría que siempre se agradece.
  • Hay una frase de Borges que dice así (más o menos): "Que otros se jacten de los libros que han escrito, yo me jacto de aquellos que me ha sido dado leer". Bien, yo me jacto de las personas que el baloncesto, y en gran medida este blog, me ha permitido conocer, algunos que los cuales considero amigos. Como Armando Ojeda, Pepe Alvarado y Oliver Suárez, que me han permitido estar más cerca del Granca y su entorno. Y además -y digo esto plenamente convencidos de que no me ciega la cercanía- todos son excelentes profesionales, cada uno en su campo.
  • Tampoco me olvido de amigos que llevan años compartiendo afición. En 2002 volví a Gran Canaria y en 2003 me hice socio junto a un amigo. Hoy mi primera conversación, con el partido recién terminado, fue con él, que lloraba de emoción mientras su hijo, mi sobrino, correteaba con la camiseta del Granca puesta. 
Yo todavía lo llamo "la criatura"

  • Parecerá incongruente con la cantidad de alabanzas y recuerdos de las líneas anteriores, pero, dicho con toda la frialdad del mundo, ganar un partido en la Copa no sirve de nada. Llegar a semifinales es algo que se recordará 2 días en toda España y 3 o 4 en la isla. Si hay que esperar otras 7 semifinales para llegar a la final, igual no hay equipo para entonces. Otro amigo, Felipe, con quien comparto afición -y muchas más cosas, como la simpatía por el Cáceres, y más este año-, me dijo que en Extremadura hubo un boom en la afición al baloncesto con la final de Copa del 97 en León. Y tengan en cuenta esto: los cuartos de aquel año incluyeron un Barcelona-Madrid que terminó con victoria blaugrana tras dos prórrogas. Ojalá haya más coincidencias, sería buena señal.

jueves, febrero 07, 2013

Consideraciones antes de la Copa 2013

Recurro al formato breve, aunque sea para obligarme a mantener algo más el blog. Esta vez, recapitulando algunas cuestiones antes de que el Gran Canaria debute en la Copa del Rey 2013 (y después del emocionante Real Madrid-Barça para abrir boca), sobre la que hablaré de manera tangencial:

  • Ahora nos olvidamos, pero que los entrenadores consideren al Granca una de las posibles sorpresas de la competición es lo habitual. Muchas veces he escrito que la solidez del juego amarillo le lleva a esta competición, pero la falta de talento individual en eliminatorias a un partido era una losa muy grande respecto al resto de participantes. Mi sensación es que este año hay mucho más talento individual, con varios jugadores capaces de resolver por sí mismo. Claro que el Bilbao también los tiene. Veremos.
  • El bajísimo porcentaje de acierto en el tiro libre parece estar arraigando en la isla. El año pasado, más o menos a estas alturas, era aún peor (66%, frente al 69% actual). Pero que el Gran Canaria esté 4 puntos porcentuales por debajo del siguiente equipo ACB es revelador. Con todo, es un dato de influencia relativa en los partidos, porque -lo que es más grave- los de Pedro Martínez son el segundo equipo que menos faltas recibe. Otro mal endémico, por cierto. Para que no se diga: en la NBA también le pasa a algunos equipos.
  • Llevo media temporada pensando en el nivel de Ryan Toolson, en comparación con English y Carroll. Técnicamente me parece más completo que ambos, pero sin la rapidez y determinación de Carroll, que me parece un punto por encima del resto. Con el nivel actual de English, puede parecer sacrílego decir esto, pero me parece que Toolson es ligeramente mejor jugador que el canadiense. Diría, también, que defiende con algo más de intensidad y concentración, pero el otro día alguien que sabe de baloncesto mucho más que yo me contradijo, así que tengo pendiente fijarme más. Quizá sea un tema para revisión estadística en mi otro blog, aún más abandonado que este.
  • Un inciso: tras ver la exhibición de Jaycee frente al CSKA, mi pensamiento fue: ¿cuándo se decidirá un equipo NBA a probarlo? Siempre ha habido jugadores similares a él en físico y con menos capacidad de tiro ganándose la vida, creo. Sí, me refiero a ti, Eddie House (y a otros como tú).
  • La única impresión positiva que me llevé de la plantilla del Fuenlabrada el pasado sábado cuando vi en vivo la paliza que le dio el Granca fue la actitud de Adrián Laso, tanto en el banquillo como en la cancha. Parece el capitán, siempre quedándose a saludar hasta el final, yendo uno por por uno a por todos los componentes del equipo -incluyendo al cuerpo técnico y al responsable del material- y con buena respuesta en la cancha. Ojalá tenga suerte y se haga un hueco estable en la ACB.
  • Otro de los beneficios de clasificarse para la Copa es que los infantiles del Granca disputan la Minicopa. Este año los dirige Gaby Alonso, que hace ahora cuatro años -si no recuerdo mal- estuvo como ayudante de Jesús Ponce. Suelo decir con orgullo que vi su último partido como jugador del Gran Canaria EBA junto a Javi González, dos históricos de la categoría en la isla. En ese partido -en Getafe, contra el filial del Fuenlabrada- vi por primera vez un atisbo del jugador que puede llegar a ser Walter Tavares, Edy, ante el asombro del escaso público, entre el que se encontraban Salva Maldonado y José Ángel Samaniego.
  • Un último apunte sobre el Gran Canaria de LEB Plata. A veces parece casi un equipo invisible, del que nadie habla, que casi nadie ve y sobre el que prácticamente no se escribe. (Salvo por Pepe Alvarado, en twitter y en La Provincia, todo sea dicho). Todo apunta a que habrá servido para muy poco en el aspecto formativo. La salida de Christian Díaz, que además se pudo haber ido a principios de año y el club lo impidió, me ratifica en esa idea. De hecho, parece haber sido más útil para el equipo ACB, que sacó partido de Roberto Guerra y tiró eventualmente de Samuel Domínguez con buenos resultados.

jueves, diciembre 20, 2012

Reflexiones tras el Estudiantres-Gran Canaria

Con poco tiempo y muchas cosas pendientes por recuperar, repaso de manera más esquemática de lo habitual algunas cuestiones del Estudiantes-Gran Canaria (83-75):

  • El arbitraje fue nefasto y perjudicó bastante al Gran Canaria, a mi juicio. No fue el motivo de la derrota, pero desde luego contribuyó a la tranquilidad local. Tengo por cierto que los arbitrajes son peores con los equipos visitantes cuando no son televisados. Si hay algo que detesto más que la chulería arbitral es la soltura para señalar técnicas, esa actitud de querer controlar el partido con medidas coercitivas cuando no saben controlarlo por sí mismos.
  • La derrota no se debió al arbitraje, hay que aclararlo. El partido lo perdió el Gran Canaria en su incapacidad para poner la misma intensidad que su rival en defensa y en ataque y para concentrarse en evitar las canastas fáciles y las pérdidas de balón. Ni siquiera me parece adecuado situar el problema en el primer cuarto de manera exclusiva, por mucho que en él se cimentara la ventaja colegial. El Gran Canaria se dedicó a intercambiar golpes sin mucho esfuerzo en el resto del partido, apretó sólo por momentos y se dejó ir con demasiada facilidad. Cedió demasiado, todo lo que no lo hizo contra el Barcelona: infinidad de canastas fáciles (entre mates y bandejas) y un sinfín de pérdidas (22, por 5 el pasado de domingo: imposible mayor evidencia).
  • Por extraño que parezca, mi lectura es positiva. En un día gris, frío, sin brillo y tensión, el Gran Canaria estuvo cerca de ganar. Jugando sólo un cuarto a buen nivel, con Newley muy activo y Nelson en su línea, el Gran Canaria dio la sensación de poder remontar con solvencia. Otros árbitros, un poco más de fortuna y, quizá, de aire en los pulmones, hubiesen servido para acabar con un Estudiantes mucho más satisfecho de lo que debería. Si este Gran Canaria haciendo cosas tan mal está cerca de ganar al mejor Estudiantes en mucho tiempo, es que los insulares están bastante por encima de la media de la liga. 
  • No espero de un equipo de Pedro Martínez que haga demasiados ajustes en defensa sobre un jugador particular. Entiendo que es una elección a largo plazo: perfeccionando un modo de defender, se cubre la gran mayoría de las posibilidades, por lo que es mejor esmerarse en ese tipo de defensa (con muchas ayudas, protegiendo el aro y con bastante actividad sobre el balón). Así ocurrió hoy, con English consiguiendo tiros fáciles contra Toolson o Bellas, incluso con un Newley que pareció algo cansado por momentos. No hubo trabajo de equipo suficiente, pero lo primero que falló, como en casi todos los emparejamientos, fue el enfrentamiento individual.
  • Probablemente el Estudiantes es el conjunto con el que más lazos afectivos tiene el Granca y su afición. No es sólo que esté Himar Ojeda coordinando la parte deportiva, es que English siempre será el canadiense que llegó a la ACB a través de la isla y Fisher, el esforzado suplente que se consagró como amarillo. Josh, por cierto, me pareció infrautilizado; creí ver, de hecho, un mal gesto al irse al banquillo en el último parcial. Así que, entre la época festiva, los buenos resultados previos, la semiclandestinidad del partido (o de la jornada) y cierta familiaridad reinante, la derrota es menos derrota. Sobre todo si sirve como acicate para el domingo.

sábado, noviembre 10, 2012

Los dos saltos de James Feldeine


La situación actual de James Earl Feldeine Padilla está marcada por dos saltos. Uno, el más vistoso, el lado amable, es el espectacular salto para machacar elaro del Unicaja hace algunas jornadas y supone la confirmación de que su capacidad atlética también se nota en la Liga Endesa.

La foto de ese mate, no obstante, no debe engañar. Quienes hayan visto jugar a Feldeine en los años que pasó en el Breogán de Lugo sabrán reconocer que, aparte de ser un jugador espectacular, es un jugador muy completo, con alto nivel técnico, buen tiro, fabuloso en el uno contra uno y predisposición defensiva. Cualquier jugador no es capaz de conseguir el impacto que él tuvo en su primer año de profesional en España tras llegar de una universidad tan pequeña y desconocida como Quinnipac.

Su segundo salto es el más preocupante; la cara oscura, el lado negativo. El que supone pasar de la LEB Oro a la ACB, con mayor intensidad física, torres más altas y cuerpos más fuertes. La altura de ese salto la está pagando el escolta dominicano en este inicio de campaña, aunque ya haya dejado algunos momentos estelares como el mate frente a Unicaja. 

Sus dificultades se demuestran en algunos datos: no llega al 25% en triples (en LEB siempre estuvo alrededor del 40%), pierde el doble de balones que recupera y con él en cancha, el Fuenlabrada tiene peor rendimiento que con cualquier otro jugador exterior.

La magnitud del escalón entre LEB y ACB, tantas veces menospreciado, se está notando en su rendimiento, aunque contra el Joventut se vieron destellos de su potencial. Es un salto grande, un reto enorme, pero aún tiene tiempo para ajustarse y lo importante es cómo se termina. Y Feldeine ya ha demostrado que tiene capacidad para rectificar en el aire.

Texto para la revista 1Arriba, que se repartirá en el Centro Insular de Deportes el próximo domingo, en la visita del Fuenlabrada a Gran Canaria. 

Para saber más sobre Feldeine, recomiendo dos textos de Jesús Morales que me sirvieron de fuente:


domingo, noviembre 04, 2012

El Gran Canaria se lleva el derbi en un mal partido de baloncesto

Jon Scheyer, muy lucido hoy en ataque
El Gran Canaria cosechó su cuarta victoria de la temporada, segunda a domicilio, al vencer al CB Canarias (71-76) en un partido muy malo, con multitud de imprecisiones y escaso acierto. La expectación generada por la vuelta del derbi canario a la ACB no se vio compensada con buen juego, ya que los dos equipos colmaron sus ataques de fallos y malas decisiones, atenazados en algunos momentos por la facilidad con la que resbalaban por el parqué.

El motivo de que el Gran Canaria se llevara la victoria se podría explicar haciendo uso de ese concepto tan abstracto y de tanto uso arbitrario que es el oficio. A veces usado como la capacidad de olvidar los nervios y aplicar el esfuerzo extra y/o la calidad en el momento decisivo; otras veces empleado como sinónimo de experiencia para sacar provecho de los errores del rival, en cualquiera de ambas acepciones cabe la justificación de la victoria del Gran Canaria en el Santiago Martín.

Valgan tres ejemplos como muestra:

  • La primera y única canasta de Báez en el partido llegó tras un rebote ofensivo después de un fallo en el tiro libre de Scheyer, con la diferencia en el marcador escasa (59-62) y a 5 minutos del final.
  • En el siguiente ataque grancanario, Nelson recibe un pase algo forzado y coloca el cuerpo de tal manera que se asegura la falta e intenta al mismo tiempo la canasta. Anota los dos tiros libres y deja el marcador 59-66.
  • El triple que certificó la victoria, de Tomás Bellas, es el primero de la temporada que consigue el base madrileño, quien hasta entonces llevaba un 0/6 desde el 6,75.
En el otro lado, los tinerfeños interpretan mal los contraataques y desperdician lo que deberían haber sido un par de canastas fáciles justo cuando más necesidad tenían. Una falta tonta a 4:30 del final, en la lucha por un rebote ofensivo perdido, mete al Gran Canaria en el bonus cuando falta casi medio cuarto. No aprovechan los errores del rival, no sacan el acierto cuando más falta hacía, se equivocan en los momentos decisivos: carencia de oficio, podríamos llamarlo. Esa fue la diferencia entre ambos equipos hoy.

En el resto del partido, el nivel de juego pareció equilibrado. Quizá el Gran Canaria, que fue por delante casi siempre, pareció menos excitado, más tranquilo, tanto cuando estaba por encima de manera holgada (hasta 12 puntos tuvo de diferencia) como cuando su diferencia se vio reducida. El Canarias basó sus reacciones casi siempre en el acierto individual y en ocasiones desaprovechó su inercia por la excitación consiguiente. 

En el balance general del partido, los dos equipos se deberían ir con más preocupaciones que antes del encuentro: el Canarias por dejar escapar a un equipo que no jugó bien y que está claramente mermado en el apartado físico por las lesiones; y el Gran Canaria porque varios de sus problemas los lleva arrastrando desde el inicio de liga sin que se haya notado mejoría.

La pizarra
A diferencia de lo que ocurrió frente al CAI Zaragoza, los de Pedro Martínez no mandaron ayudas al juego interior cuando los canaristas jugaban de espaldas. Nelson estuvo bien contra Donaldson y tanto él como Báez, junto al resto del equipo, cerraron el rebote con eficacia. Guillén sí sacó ventaja de sus pares en algunas jugadas: al poste bajo cuando lo defendía Beirán y tirando de lejos o penetrando cuando tenía enfrente a Prestes.

Uno de las cuestiones más interesantes de las rotaciones la vimos en el puesto de base. Volvió a jugar Óscar Alvarado, que empezó dirigiendo bien pero se fue apagando (quizá siga acusando la falta de fondo que siempre se le ha notado en la ACB). Y justo cuando él salió, Alejandro Martínez puso a Nico Richotti a subir el balón como uno de su equipo, con el fin de sacar partido de la ventaja física. Aunque hizo sufrir a su par y le sacó algunas faltas, no le fue especialmente bien a su equipo, quizá porque basar tanto el ataque en una misma arma lo hace predecible y corta el ritmo de ataque al equipo.


Jakim Donaldson no hizo un partido destacable,
bien defendido por Spencer Nelson

El Canarias en la Liga Endesa
Hace bastante tiempo que se habla de la apuesta de baloncesto ofensivo del Canarias. Alejandro Martínez apostó desde hace varias temporadas por un tipo de jugador con capacidad de anotación (Guillén, Sabat, Rost, Richotti, Lampropoulos) a costa de sacrificar capacidad defensiva. En LEB, después de varios intentos en los que se esperaba más del equipo, acabaron por conseguir su objetivo el año pasado, anotando mucho gracias a su talento ofensivo.

En ACB, el talento que tienen sus jugadores por sí sólo no basta. Ni Guillén genera tantas ventajas en el poste, ni  Donaldson domina los tableros, ni los tiradores tienen el mismo porcentaje. Siguen jugando muchos 1x1, pero los kilos y centímetros de los oponentes lo ponen más difícil. Dejarse llevar por la cantidad de puntos que mete es un error, porque ha alcanzado los 75 puntos a domicilio dos veces pero en partidos decididos en su contra de manera temprana.

Curiosamente, han cambiado a sus dos bases para esta temporada, quizá buscando jugadores más físicos y expertos que los anteriores, pese a que Sabat había hecho un año muy bueno. Si con ello buscaba un ataque más equilibrado, de momento no lo ha conseguido. Este Canarias parece demasiado dependiente de la inspiración individual, no busca las ventajas como debería, no genera juego sin balón y no practica el juego colectivo. Tampoco se ven demasiadas soluciones tácticas desde el banquillo, ni en ataque ni -lo que es peor- en defensa.


Toolson anotó un canastón en la imagen,
pero tuvo varias acciones desafortunadas

Lo mejor
  • La aportación colectiva, una vez más. Esta vez fue de manera intermitente, pero en momentos concretos fueron apareciendo jugadores para echar una mano. El citado rebote de Báez; los triples de  Newley, Bellas o Guerra en finales de posesión; la inteligencia y descaro de Alvarado al salir a cancha, son varios ejemplos. Entre todos fueron sumándose al espectacular rendimiento de Nelson y a la solidez anotadora que exhibió hoy de Scheyer.
  • El control del rebote y el juego cerca del aro. La falta de centímetros sigue sin notarse, aunque tampoco es el Canarias el equipo más físico en su juego interior. El Granca sigue cerrando bien el rebote gracias más a la concentración de todos que a tener un baluarte concreto. 
  • La tranquilidad para conservar el resultado. Es el oficio al que me refería, la demostración de saber jugar pausadamente en el último cuarto para evitar más resbalones de los necesarios y para sacar el máximo partido a la ventaja. No pareció que aflorara la ansiedad en los de Pedro Martínez por ver al conjunto lagunero acercarse en el marcador. Al menos, no más de la normal.
  • La recuperación de la puntería desde el triple y el tiro libre. Los 10 triples son la mejor marca del año, con el mejor porcentaje de la temporada; y el 10/12 también es la primera vez que se alcanza el 80% desde el 4,60. Dada la aportación ofensiva del juego interior (hoy vimos la peor versión de Prestes y las limitaciones que aún arrastra Báez), el acierto exterior se hace indispensable.
  • El espectáculo fuera de la cancha. Las aficiones animando mutuamente y los jugadores del Herbalife saliendo a saludar a su afición serán imágenes que se verán en todos los resúmenes de la ACB.

Lo peor
  • Las pérdidas de balón. Fueron 18 en esta ocasión, con varios pasos, resbalones por la humedad del pabellón y falta de precisión en los pases. Y aunque no cuentan como pérdidas, varias jugadas de Toolson acabaron en malas decisiones, buscando el tiro en posiciones forzadas, incluso con varios jugadores encima. Lidera, con diferencia, la estadística de tapones recibidos.
  • El juego de ataque y las rachas sin anotación ni fluidez en el ataque. Cinco minutos sin anotar entre final del tercer cuarto e inicios del último pudieron haber tenido más impacto si el Canarias lo hubiese aprovechado. En ese tramo se vieron los peores trazos del ataque grancanario: poco movimiento, falta de fluidez, mucho bote a 7 metros, ningún pase al juego interior. Al final del partido, sólo 8 asistencias (en 33 posesiones anotadas, menos del 25% de asistencias). Además, está muy relacionado con el comentario anterior sobre Toolson: hay muchas ocasiones en las que se ve obligado, él o Scheyer, a precipitar el ataque ante la falta de oportunidades. 
  • La desazón que transmite el juego del Canarias en los momentos decisivos. Se está viendo afectado por la racha negativa, seguro, igual que le pasó al Gran Canaria en la temporada pasada. La ansiedad por anotar rápido conduce a errores impropios de jugadores de este nivel. En contra de lo que se dice habitualmente, por ganar un partido no se van a quitar esos nervios: sólo se calmarán si los de Alejandro Martínez salen de los puestos conflictivos. De lo contrario, va a ser un año duro, porque la plantilla deja poco margen para un plan B con la temporada empezada.

Pese a las bajas, el accidentado comienzo de liga y las dificultades del ataque, el conjunto amarillo va resolviendo partidos. Todo apunta a que el equipo tiene mucho margen de mejora, sobre todo en ataque, pero para ganar a rivales de mayor nivel necesita mostrar signos de evolución. Y quizá sea obligado mejorar antes de que lleguen Slokar y Rey, porque el mes de diciembre se presenta temible y la Copa de Vitoria está a la vuelta de la esquia.

domingo, octubre 28, 2012

23 minutos buenos del Granca bastan contra un desangelado CAI Zaragoza

Newley, siempre intenso en defensa, festeja una jugada
El Gran Canaria retomó la senda del triunfo a costa de un flojo -de juego y de espíritu- CAI Zaragoza (74-56). Haciendo muchas cosas bien en los 23 últimos minutos de partido, los locales se sobrepusieron a un flojísimo inicio en ataque y en defensa y a las bajas y problemas físicos que asolan la plantilla amarilla.

El Herbalife recompuso el marcador al final del segundo cuarto cuando pudo cerrar el rebote y correr, justo cuando defendió con más intensidad en la línea exterior y en el poste bajo. Y finiquitó el partido, ya con el resultado a favor, gracias a la movilidad en ataque y a algunos momentos de buena distribución de balón. El Zaragoza, con su desacierto y su escasa agresividad en los dos lados de la cancha, ayudó a que el margen de la victoria fuera tan amplio.

Hay que tener en cuenta dos cuestiones adicionales a la hora de valorar el triunfo. La primera son las condiciones físicas de la plantilla, ya que a las lesiones conocidas de Slokar y Rey hay que añadir la enfermedad esta semana de Toolson y, en el mismo día de partido, de Báez, cuya espléndida actuación cobra especial mérito. La segunda es que se da ante un rival directo que llevaba una buena trayectoria en la competición, pues sólo había caído frente a Valencia (a domicilio) y Barcelona este año, con victorias en Tenerife y frente al Baskonia.

Pedro Martínez alecciona a los suyos durante un tiempo muerto


La pizarra
La carencia de kilos y centímetros del Gran Canaria no se notó. Los interiores maños sumaron 14 puntos entre los 4 (hoy sufrieron la baja de Pablo Aguilar), y los cuatro que anotó Norel llegaron con casi todo decidido. El cuerpo técnico amarillo ha conseguido camuflar este defecto con algunos ajustes poco habituales en su defensa habitual. En los últimos partidos se ha visto que uno de los aleros -normalmente Beirán- ayuda a Báez y a Samuel Domínguez cuando éstos actúan como pívots y su par recibe el balón en el poste. Esta ayuda es compensada con rotaciones exteriores que no siempre llegan a tiempo, pero que hoy, ante el desacierto en el tiro del CAI, no tuvo consecuencias negativas.

También se pudieron ver algunos 2x1 de los interiores cuando el balón entra en la zona, con suerte desigual debido a la lentitud de Prestes para recuperar su sitio y a la falta de prestancia de los aleros en cubrir al otro interior. Aun así, estos ajustes sirven para que las fintas de ayudas sean más efectivas y contribuyen a la confusión del ataque rival.

Otra cuestión táctica interesante fue el ataque contra zona del Gran Canaria al inicio del último cuarto. Abós planteó una defensa 2-3 para intentar cambiar el ritmo de partido, pero la interpretación de los locales fue tan buena, con Scheyer y Toolson entendiendo perfectamente lo que debían hacer, que sólo sirvió para hacer despegar de manera definitiva al Herbalife.

Los maños
Como análisis previo para la revista 1Arriba, escribí que el jefe del CAI, pese a estar recién llegado, es Pedro Llompart, uno de los mejores en su equipo hoy. Por suerte, su mejor cualidad -jugarse los balones en momentos decisivos- no tuvo oportunidad de salir a relucir.

El CAI demostró el que es uno de sus principales defectos desde su regreso a la ACB: le cuesta horrores competir cuando no tiene acierto ofensivo. Si no es capaz de castigar por dentro a un equipo mermado en el juego interior y, al mismo tiempo, se queda en un paupérrimo 19% en el tiro de tres, sus posibilidades de ganar fuera de casa en la ACB se reducen drásticamente. El gran punto débil de este equipo es la defensa, lo lleva siendo ya en las dos temporadas anteriores.

Toolson sostuvo el ataque amarillo en el primer tiempo

Lo mejor

  • El reparto de papeles, la aportación coral. En el primer tiempo fueron los arranques de talento individual de Toolson, con dos triples muy forzados y valentía para penetrar, cuando el equipo no jugaba a nada. Después fueron Báez y Nelson y terminó rematando Scheyer, ya con ataque más organizado. Los cuatro acabaron por encima de 10 puntos. Newley aportó intensidad atrás (y 7 puntos) y Beirán (9 tantos) ayudó en el rebote; ambos colaboraron además moviéndose bien sin balón. 
  • La manera de camuflar los defectos. En esta ocasión fue la falta de centímetros, que no se notó especialmente bajo el aro, con emparejamientos dexfavorables en altura y kilos casi siempre; ni en el rebote (de hecho, el Gran Canaria superó a su rival en ese apartado). 
  • Eulis Báez. Una parte importante de la responsabilidad del punto anterior recae en Eulis Báez. Con él en cancha, el Gran Canaria superó por 20 puntos al Zaragoza, el mejor dato de todo el equipo. Supo defender por delante a Jones y evitar que el juego interior visitante se sintiera cómodo. Se sobrepuso a su mal inicio (dos primeros triples fallados nada más salir y dos pérdidas en acciones posterior) para luego sumar de manera diversas, pero sobre todo jugando al poste. El hecho de que jugara enfermo, como explicó Pedro Martínez en la rueda de prensa tras el partido, le da aun más mérito a su labor y a su compromiso con el equipo. 
  • La capacidad para agarrarse al partido y la concentración para no dejarse ir. Creo que fue clave el parcial de final del segundo cuarto, porque supuso la diferencia entre irse al descanso diez abajo para irse con marcador casi igualado. Jugando con Nelson y Báez, la defensa fue mucho más agresiva y se buscó correr mucho más. En el segundo tiempo se demostró oficio y cabeza para jugar hasta el final y ensanchar la renta.
Lo peor
  • El juego exterior del CAI, falto de puntería todo el encuentro. Es sorprendente que un equipo con tantos jugadores capaces de anotar de tres y tantos especialistas (Topper, Stenfansson, Rudez, Van Rossom, Roll...) falle tantos tiros claros y se quede en un 4/21 (19%) desde el 6,75. No ganarán mucho así.
  • La capacidad del Granca para desaparecer del encuentro. En el primer cuarto encajó un 2-16 que lo dejó 10 puntos por debajo, el tipo de parciales que jugando fuera de casa ponen el partido cuesta arriba. La sensación durante este tiempo fue que nada funcionaba en ataque, que cada uno hacía la guerra por su cuenta. Incluso anoté un par de jugadas donde el balón no entró en el 6,75 en toda la posesión. Y en todo el primer tiempo se anotaron únicamente 3 tiros libres, por la ausencia de agresividad ofensiva.
  • La dependencia del triple, con la floja puntería que demuestra. Al final del primer tiempo, el Gran Canaria llevaba casi tantos lanzamientos de tres (16) como de dos (18). En el segundo tiempo, el balance fue mucho más equilibrado (11 por 19), gracias también al número de tiros libres lanzados. Ha ocurrido esta temporada y en la anterior: cuando el ataque funciona mal, se recurre al triple. Y los porcentajes continúan siendo muy bajos: actualmente, un 30%, el segundo peor de la competición. 
  • El desacierto en los tiros libres: al terminar la quinta jornada, el Herbalife no llega al 65% en tiros libres. Curiosamente es un problema que se ve atenuado por otro problema, a mi juicio más grave: la escasa cantidad de lanzamientos desde el 4,60 que efectúa el equipo amarillo. Sólo tres equipos lanzan menos: el propio CAI Zaragoza, el Valladolid y, extrañamente, el Baskonia, que es el que menos veces va a la línea de toda la competición.
La victoria de hoy hay que ponerla en contexto, como digo. No sólo es un rival a priori con obejtivos similares, sino que sirve para cortar una racha de dos derrotas y refuerza la sensación de solidez como local, una cualidad sobre la que el Gran Canaria ha asentado su trayectoria en la ACB.  La semana que viene toca otro rival que no se ha estrenado. Esperemos que la visita no tenga el mismo efecto que en el Cajasol de Sevilla.

miércoles, octubre 17, 2012

La última versión del Chapu


Este Nocioni es un jugador más maduro,
pero con el carácter de siempre
Entre el Andrés Nocioni que llegó jovencito y prometedor a Vitoria y el que retornó la pasada temporada a la capital alavesa hay algo más de 12 años, otras tantas temporadas, un sinfín de kilómetros –en las piernas y en los aviones NBA- y muchos cambios de equipo y de rol dentro de ellos.

Toda esa variedad no ha conseguido modificar ni un ápice su entrega dentro de la cancha, su afán competitivo -tan característico de la generación argentina de la que forma parte- y su fuerte carácter.

En marzo de 2011 se produjo la segunda vuelta a Euskadi de Nocioni, que en la temporada 2000/2001 tuvo que demostrar su valía con Manresa en la LEB para poder regresar a Vitoria.

Tras sus años NBA, al Baskonia llegó un Chapu algo más calmado en la cancha, un poco menos activo en defensa y más acostumbrado a un papel secundario, sin necesidad de acaparar tanto balón como en aquellas temporadas de principio de milenio en las que llegó a ser MVP de la temporada ACB.

Quizá sea esta la versión más sabia de Andrés Nocioni, aunque conserve parecida puntería desde el triple, la misma agresividad para ir hacia el aro y semejante fuerza y habilidad para postear contra aleros más pequeños.

La versión definitiva del Chapu, con la combinación precisa de potencia y control, de fuerza e inteligencia. Pero con su personalidad intacta, eso sí.


Este texto lo escribí para el primer número de 1Arriba, la revista que se repartirá antes de cada encuentro en el CID esta temporada. Quién me iba a decir que Nocioni sería tan importante...

domingo, octubre 07, 2012

Demostración de carácter del Granca en Manresa

Un nuevo partidazo de Nelson

Una espectacular remontada en el segundo tiempo sirvió al Gran Canaria para llevarse la victoria en Manresa (64-80) con la diferencia más grande de todas sus visitas al feudo manresano en la ACB. La demostración de carácter y fe del Gran Canaria en los dos últimos periodos (en los que el parcial fue de 16-48) alcanzó un grado superlativo, justo lo contrario que ocurrió la temporada pasada en su visita al Bages.
A veces escriben mejor la historia los propios protagonistas, como fue el caso de Paulo Prestes en su cuenta de twitter: "Afronta tu camino con coraje, no tengas miedo de las críticas de los demás. Y, sobre todo, no te dejes paralizar por tus propias críticas". Su transformación tras el descanso fue el caso más extremo de metamorfosis grancanaria, pero no fue la única.

La reflexión de Prestes, que seguro que firmaría como propia Pedro Martínez, constata una de las grandes diferencias entre el Gran Canaria de la temporada pasada y el de esta: la capacidad de seguir jugando en la adversidad, de sacar el talento a relucir cuando más falta hace y de no amedrentarse por la responsabilidad. La otra principal diferencia se puede definir de manera más mundana. Simplemente, en todos los jugadores que han llegado hay más talento ofensivo que en los que se marcharon.

Plano táctico
En estos partidos donde el cambio de un tiempo a otro es tan grande, se suele hacer mucho hincapié en el rendimiento individual, los cambios en el porcentaje de tiro y las recuperaciones y pérdidas. Y se habla poco de los ajustes tácticos, cuando, en mi opinión, hubo dos decisiones importantes del banquillo visitante:
  • Toolson dejó de defender al escolta rival (principalmente DeVries, que llevaba 3/4 desde el 6,75 y 11 puntos al descanso) para encargarse de él Bellas o Newley, jugando al mismo tiempo que Beirán;
  • Siempre que salía Hanga, saltaba a escena Bellas, cuya actividad puso en aprietos al húngaro y atascó el  ataque manresano

Algunas decisiones tácticas fueron importantes para el cambio de imagen del Granca

Un dato menos relevante pero que también mejoró respecto al partido frente al Bilbao fue la salida de presión del Herbalife Gran Canaria. Pareció muy bien preparada la manera de evitar la zona press 1-2-2 que puso en práctica Ponsarnau en el primer tiempo, en una evidencia del esfuerzo de scouting insular cuando sólo se ha jugado un encuentro de liga.

Vuelve el buen juego
Si la demostración de carácter es la gran noticia de la jornada, la vuelta del buen juego es otro feliz reencuentro. Con Scheyer al mando en el segundo tiempo, el Gran Canaria empezó a remontar tirando de talento individual, con acciones del propio ex Blue Devil, de Toolson y de Nelson, para rematar el encuentro con buen juego colectivo, con un movimiento de balón excelso por momentos, con ganas de salir corriendo a la mínima oportunidad y mucha inteligencia para reconocer las ventajas.

Colapso manresano
La baja de Javi Rodríguez se notó demasiado en el Manresa. Álex Hernández se está haciendo un hueco en la liga, tiene frescura y rapidez para sumar en ataque, pero carece -por ahora, al menos- de la facilidad para hacer jugar a todo el equipo que sí tiene el base canterano del Baskonia. (Aparte de que su debilidad defensiva es tremenda). 

Cuando el Manresa no metió de tres (6/10 en el primer tiempo, 0/11 en el segundo), no supo buscar otras armas para hacer daño. Ponsarnau dijo al terminar que no habían explotado suficientemente las bajas interiores de los amarillos, algo en lo que tuvo mucha culpa el buen hacer de Samuel Domínguez atrás. En todo caso, tampoco sacaron partido del contraataque, no supieron jugar más agresivos pese a los problemas de faltas (lanzaron 2 tiros libres en los dos últimos periodos) visitantes y ni siquiera en el rebote ofensivo se hicieron valer.

El año pasado, la capacidad física y técnica de su perímetro era muy superior, con Downs, el propio Hanga y con Gladyr. Ramsdell y Arteaga, aunque apuntan maneras, tienen que adaptarse a la liga, al arbitraje y a las defensas ACB. Así las cosas, en este inicio de liga, si De Vries no suma, el Manresa va a sufrir en ataque.

Samu Domínguez estuvo muy bien en defensa


Lo mejor
  • Primera victoria a domicilio a la primera oportunidad, con condiciones adversas por las lesiones y el mal inicio. Debería ser uno de esos partidos que estimula la confianza en el equipo, propia y externa, y que ayuda a generar inercia positiva por la muestra de carácter que supone.
  • La actuación de los pívots en un día difícil. Samuel Domínguez habrá hecho ver a muchos que con trabajo e inteligencia se pueden solventar muchas carencias físicas. Su disposición a las ayudas y su colocación fueron primordiales en muchos momentos, aunque en varias acciones no pudiera parar los 1x1 de Asselin, muy superior físicamente. La actuación de Prestes fue el epítome del rendimiento grancanario. Perdido en el primer tiempo, con tres faltas muy rápidas y muy tontas y una pérdida de balón, sumó un impresionante -5 de valoración en un minuto y diez segundos. Luego se rehizo: acabó con 10 puntos y 9 rebotes en 14 minutos, sumando 17 de valoración en ese periodo de tiempo (para quedarse en 12 al final). Hizo un daño tremendo en el rebote ofensivo y apuntaló el tablero propio.
  • La nueva tripleta exterior. Cada uno en su papel, el trío formado por Scheyer, Toolson y Newley se está revelando como un juego exterior de altísimo nivel, con un talento ofensivo pocas veces visto en la isla y con inteligencia -la que pone Jon-, puntería -de la mano de Ryan- y agresividad -aportada por Brad. 
  • La cabeza y concentración del segundo tiempo. En una remontada así, se corría el riesgo de dejarse llevar con el partido de cara, pero el Gran Canaria siguió jugando con mucha inteligencia y terminó con la máxima ventaja del encuentro. Redujo las pérdidas -sólo 5 en el segundo tiempo-, evitó las faltas, que habían dado 10 puntos fáciles en el primer cuarto, y cerró el rebote (sólo dos rechaces en ataque de los catalanes, por 16 en defensa del conjunto canario).

Lo peor
  • La capacidad de descentrarse y encajar un parcial grande en contra. Era un mal endémico el año pasado, sólo que entonces costaba un mundo recuperarlo y ahora hay más facilidad para sumar en ataque. Pero el parcial encajado entre el final del primer cuarto y el inicio del segundo fue demasiado abultado, con muchas facilidades por faltas tontas a destiempo y varias pérdidas de balón. 
  • Los problemas en la defensa individual de varios jugadores. En los dos primeros encuentros se ha visto que Toolson va a sufrir defendiendo a escoltas anotadores, que Scheyer calcula demasiado su esfuerzo atrás, que Nelson sigue siendo débil a la hora de defender al poste y que a Newley le cuesta emplearse con su agresividad habitual sin cometer faltas. La clave será poder esconder esas debilidades, porque se trata de jugadores que tendrán que jugar bastante si el Gran Canaria quiere estar lo más arriba posible. Será una tarea compleja que caerá en gran medida en la preparación del cuerpo técnico, cuya solvencia en esas lides se ha demostrado varias veces.
  • El apagón ofensivo del Manresa. En la lectura de las claves, Pedro Martínez aludió antes que nada al colapso en ataque de los locales, ya comentado. Tengo a Ponsarnau como uno de esos técnicos de mucha mayor valía que reconocimiento, pero hoy no supo encontrar soluciones, ni tácticas ni morales, para su equipo. Mala señal para un conjunto que acostumbra a sumar muchas victorias en los inicios de liga.

Con todo lo positivo que está siendo el inicio de temporada grancanario, encuentro que el equipo tiene margen de mejora, por lo visto en estos partidos. Todavía se le puede pedir que el ataque mantenga el ritmo durante más tiempo, que el movimiento de balón sea tan fluido como lo fue en el último cuarto en Manresa y que la agresividad -y la suma de tiros libres- sea un recurso más cuando las cosas van mal.

Pero el camino parece el adecuado. Ahora, a refrendarlo frente a uno de los equipos de arriba. Y con estreno de la nueva revista 1 Arriba en el pabellón, donde escribiré algún que otro texto junto a Pepe Alvarado y Armando Ojeda.

domingo, septiembre 30, 2012

Debut con victoria del Granca, cinco años después


La vuelta del baloncesto al Centro Insular de los Deportes trajo el primer arranque victorioso en el último lustro para el Gran Canaria, que derrotó al Bilbao (65-59) en un encuentro típico de inicios de temporada por su falta de fluidez y por el decaimiento físico y de acierto.

El Herbalife Gran Canaria apuntó cosas buenas contra un rival de bastante nivel, pero le faltó continuidad para que fuera una jornada redonda. La victoria llegó porque tuvo mucho más oficio y acierto en los momentos decisivos, para darle la vuelta al marcador justo cuando el Bilbao se puso por delante después de ir todo el partido ganando. Ese acierto vino más por el talento individual que por el juego colectivo, como es propio de esta época de temporada. Pero supone un paso enorme respecto a la pasada temporada, donde ese talento no asomó prácticamente nunca.

Me gustó el ataque amarillo, especialmente en el primer tiempo, por la variedad de armas ofensivas, el juego sin balón y la versatilidad de varios jugadores. No ofreció tan buenas sensaciones la defensa, con algunos apuros en los 1x1 y bastantes canastas fáciles permitidas.


Apuntes tácticos
Con los dos equipos en defensa individual los 40 minutos, las variaciones tácticas más relevantes fueron las presiones a toda la cancha de ambos equipos. El Gran Canaria la empleó en varios momentos, casi siempre con Tomás Bellas en cancha, y practicó -con poco acierto- los 2x1 contra el jugador que lleva el balón al cruzar la media cancha. El Bilbao sólo presionó a toda cancha al final del encuentro, cuando el marcador lo obligó, y el Gran Canaria agradeció que esperara tanto tiempo, porque tuvo problemas para pasarla.

Otro aspecto interesante fue el duelo de Mumbrú con los aleros locales. El catalán hizo daño jugando el poste en el último cuarto y ni Beirán ni Newley pudieron pararlo. Tal fue así que Pedro Martínez, en unos de los últimos tiempos muertos, mandó al otro alero, tras preguntar quién defendía a Roger Grimau, a hacer ayudas. Le tocó a Toolson y salió bien, porque Grimau se vio forzado a tirar, con malos resultados.


La remodelación del Bilbao
Existe una corriente bastante numerosa de aficionados bilbaínos que habla de cómo echará de menos el Gescrap Bizkaia Bilbao Basket a Aaron Jackson y a Banic esta temporada. Sin embargo, echando un vistazo rápido a los números del año pasado, es fácil apreciar que al equipo le iba mucho mejor con Raúl López (+60 en la estadística más/menos) que con el norteamericano (sólo +16, cuando el equipo registra un +21). Banic tiene números todavía peores (+13).

A quien sí echarán de menos es a D'Or Fisher, porque un cinco de esas características no se encuentra fácilmente. Rakovic, que estuvo muy mal, mejorará, sobre todo en defensa, pero ni es tan contundente cerca del aro ni tiene el tiro de 4 metros que tiene el ex madridista. Hamilton dejó ver algunos detalles en los dos lados de la cancha, pero todavía le falta para estar en forma y acostumbrarse al ritmo y exigencia de la ACB.

Quizá lo que menos me gustó fue Katsikaris, tanto en sus decisiones a la hora de rotar a sus jugadores como en la rueda de prensa posterior al partido: parece ser que ahora es el calor el factor que termina por delimitar la balanza en favor de los locales. Antes era la piscina, que causaba humedad; en otras temporadas eran los viajes largos. El caso es que el balance del Bilbao en la isla es 9 derrotas y 0 victorias.



Lo mejor

  • El talento individual para ganar partidos. Ver cómo jugó Scheyer el 2x2 para levantarse y anotar un triple cuando el equipo estaba uno abajo fue toda una revelación, tras un partido en el que no había estado especialmente bien. Y al siguiente ataque, Uros Slokar resolvió valientemente un ataque que se estaba complicando con un tiro de 5 metros. Fueron dos acciones de las que vimos muy pocas el año pasado.
  • La capacidad de endurecer la defensa en algunos instantes. Pese a que hubo varios despistes y bastante permisividad en los 1x1 de los exteriores (sobre todo de Scheyer y Toolson), hubo momentos de más actividad y se pudo ver bastante asimilación de los conceptos de defensa de la línea de pase y las ayudas, aunque en algún caso llegaran tarde. Se vio que Slokar puede ser más importante de lo que se esperaba en defensa, porque sus largos brazos llegan muy lejos y es muy alto.   Fue interesante también la ayuda de los aleros en el rebote (Newley atrapó 7 rechaces).
  • La variedad anotadora. Los seis jugadores que disputaron más de 20 minutos anotaron entre 7 y 17 puntos, con bastante versatilidad, además. Toolson demostró que juega muy bien sin balón, que sabe leer la defensa para salir de los bloqueos, y también que es capaz de sumar de dos y de tres; Scheyer dejó ver que es buen pasador y que no abusa del bote; Slokar, que suma de diferentes formas (aunque necesite bastantes tiros para ello) y que pasa bien; y Nelson volvió a constatar que, cuando está en forma, es de los mejores ala-pívots de la competición en ataque.
  • La competitividad del Bilbao. Me encanta la mentalidad que tiene el Bilbao, la dureza mental que lleva exhibiendo los dos últimos años. Los vascos se mantuvieron en el partido pese a ir perdiendo por 10 durante bastante tiempo y consiguieron reducir la diferencia, incluso ponerse por delante, sin tener ningún acierto exterior, a base de defensa y dureza. Desde que funcionen un poco mejor dos de los que se esperaban que fuera amenazas exteriores, Pilepic y Moerman, debería ir hacia arriba.


Lo peor

  • El arbitraje. Poco criterio, muchas faltas tontas, demasiado protagonismo. Es posible que, como dijo Katsikaris, sea un precio a pagar hasta que los equipos se acostumbre al nuevo criterio (que castiga el uso de las manos en la defensa exterior), en el que todos estaban de acuerdo, según el griego. Pero a mí me pareció muy muy flojo.
  • Las pérdidas del balón. Hubo hasta 21 posesiones desperdiciadas, algunas de las cuales dieron vida al Bilbao al final. Aunque es normal que ocurra a estas alturas de temporada, cuando los jugadores están aún conociéndose y no se ha alcanzado la finura que da el rodaje de los partidos, en algunos momentos me pareció que había falta de tensión competitiva. Ver a Toolson salir driblando hacia la banda en la presión final, sin que nadie le apoyara, fue un ejemplo de lo que digo. También hay que contar con que varios jugadores se enfrentaban a su primer encuentro oficial en ACB (Toolson y Scheyer) y que, igual que ocurrió con English y Carroll, mejorarán.
  • El bajón en el final del tercer cuarto y principios del último. Uno de los males endémicos del Granca es su capacidad para irse de los partidos, para dejar de sumar y permitir que los problemas en ataque afecten a la concentración defensiva. Empezó con Prestes y Guerra en cancha, no lo arregló Bellas -que estuvo bastante mal, habrá que ver si es capaz de sumar como al final del año pasado teniendo un papel secundario- y sólo terminó cuando volvieron Scheyer y Nelson.


Una tentación a la que se suele sucumbir cuando se habla de deporte es la de establecer predicciones sin contar con datos suficientes. Tras una jornada de competición, todavía falta mucho para saber si lo visto hoy va a ser la tónica durante la temporada o la excepción. Así que, de momento, lo único que vale es la victoria ante un rival de los que tienen presupuesto alto y plantilla de renombre. Es un buen comienzo.

domingo, septiembre 09, 2012

El Gran Canaria de LEB Plata, año I

El primero proyecto del Gran Canaria en LEB Plata ya tiene plantilla oficial y equipo técnico confirmado. Mirando el calendario de la FEB, parece que jugará los viernes a las 19-30, en el CID. La liga comienza el viernes 13 de octubre y juegan otros 10 equipos, entre ellos los equipos vinculados de Unicaja y Joventut. De momento, sólo se conoce un encuentro de pretemporada, contra el Palma Air Europa, justo una semana antes de empezar la liga (6 de octubre), según la tabla de solobasket.

La plantilla confirmada, de 12 jugadores, incluye también a algunos jugadores que entrenarán con el equipo ACB con frecuencia y que incluso puede que tengan algún minuto en ACB. Comento mis impresiones línea por línea:

Bases nivel LEB Oro

  • Christian Díaz demostró el año pasado que puede jugar en LEB Oro con solvencia; de hecho, se rumoreó con su cesión a algún equipo (especialmente al Orense). Para él, jugar en LEB Plata supondrá bajar un escalón competitivo. Sin embargo, es importante que vaya entrando en la dinámica ACB. Hay que recordar que al UB La Palma llegó así, como tercer base / quinto alero y fue ganándose minutos y la posición de base para el año siguiente. Hay algunos que apuntan al puesto de base como el más débil del ACB y señalan que Scheyer podría jugar de uno. Pues bien, mi apuesta es que si hay alguna necesidad concreta, será Christian el que tenga su oportunidad, porque su agresividad defensiva se ajusta muy bien al tipo de defensa que demanda Pedro Martínez.
  • Fabio Santana también compitió bien en LEB Oro la temporada pasada, pero no tenía la experiencia en la categoría, así que notará menos el bajón. Es de esperar que juegue muchos minutos. Le vendría bien un poco de estabilidad, porque los dos últimos años los ha pasado a caballo en dos equipos, que posiblemente afecta más a un base.
  • Joaquín Portugués, todavía junior, será el tercer base. Cubrirá las posibles bajas de otros jugadores cuando se desplacen con el equipo ACB. Esta última temporada empezó a estar en la órbita de la selección española. No lo he visto jugar, pero mucha gente lo describe como un jugador físicamente muy desarrollado, con buenas piernas, y capacidad de penetración. Será interesante ver cómo se adapta un jugador junior a LEB Plata, comparado con cómo lo hacían en la EBA hace unos años.

Veteranía en los escoltas y aleros

  • Roberto Guerra es el jugador más conocido de la plantilla. Todos los medios destacan su presencia en la plantilla por encima del resto. Desde el primer día está presente en los entrenamientos del ACB, aunque su nivel de juego actual dista mucho del que se requiere para el primer equipo, me temo. Si está bien físicamente, le sobra capacidad atlética y experiencia para liderar al grupo, que será su principal función junto al resto de veteranos. Todos los filiales tienen jugadores de este perfil; el Barcelona, sin ir más lejos, ha fichado a Alfons Alzamora para su proyecto en LEB Oro, mientras que el Joventut hizo lo propio con Jordi Llorens hace unos años.
  • Juanmi Morales es otro veterano que pasó por las categorías de base del Gran Canaria, pero sin oportunidades para llegar a la ACB, a lo que quizá ayudó su indefinición entre el puesto de base y escolta. Como dos claro, destacó mucho en LEB 2 y se hizo un hueco en LEB, donde jugó en varios equipos. Curiosamente, disputó varias temporadas en equipos de Extremadura (Cáceres y Plasencia). Ha tenido varias lesiones largas en las últimas tres temporadas, algo que un jugador de su estilo -muy dado a ir hacia el aro y forzar faltas, con bastante potencia física- puede acusar.
  • Añaterve Cruz es un caso extraño, un eslabón perdido entre generaciones más conocidas de la cantera. Era el anotador más destacado -casi 16 puntos por partido en su último año- y el exterior más prometedor en el filial en las temporadas 2004-2007, pero, curiosamente, no tuvo oportunidades con el primer equipo. Con el descenso del filial a la Primera División autonómica, salió de las islas para jugar en LEB Bronce primero -donde participó en la consecución de un ascenso- y en LEB Plata después, donde es un jugador de rotación valorado. En equipos de esta categoría no es un referente anotador tan claro, pero sus entrenadores alaban su capacidad de sacrificio en defensa. Ejercerá de veterano, pero todavía tiene 26 años.
  • Tridon Makonda será el único alero alto claro de la plantilla. En el junior el año pasado todavía jugaba como ala-pívot en algunos momentos, pero el club trabaja desde que era cadete para convertirlo en un alero puro. Sobre todo le falta manejo de balón y soltura en el bote, así como regularidad en el tiro, pero desde que le vi en el campeonato cadete de Zaragoza en 2010 me sorprendió su capacidad de pase para conectar con el pívot del equipo, Ndiaye. Impresiona físicamente y va bien al rebote. Su primer año senior será crucial para saber si es realmente un proyecto de futuro para el primer equipo.

Pívots jóvenes y con poca experiencia

  • Samuel Domínguez, de 21 años, es el jugador interior más veterano del equipo, lo que refleja la escasa experiencia que atesora el equipo por dentro, sin duda su punto más débil. Tuvo un año malo en La Palma, con pocos minutos y escasa progresión. Sigue siendo un jugador inteligente y trabajador en los aros, pero en competiciones superiores queda patente su fragilidad física. Deberá ser importante en el equipo, igual que lo fue en su último año EBA, donde dio un recital.
  • Walter Tavares, Edy, está despertando expectación por su presencia en los entrenamientos del equipo ACB y ciertos comentarios sobre su progresión, algo lógico al tratarse de un jugador de 2,20 metros. La historia de su llegada al Gran Canaria, publicada días atrás en La Provincia, es muy interesante. Sigo pensando, no obstante, que el club se equivocó al mandarlo a La Palma y evitar que compitiera más (únicamente 90 minutos en toda la temporada, aunque es cierto que pasó un pequeño periodo lesionado). Aun así se las ingenió para jugar muchos minutos en el play-off, también debido a que se enfrentaba a Starosta, un 2,16 para el que no tenían mucha respuesta los otros pívots palmeros. Hay mucha ilusión puesta en su progresión.
  • Bakary Konate, al igual que Samuel Domínguez, tuvo pocas oportunidades el año pasado, en su primer año senior. En las dos últimas temporadas ha pasado mucho tiempo lesionado y, quizá por eso, se ha transformado físicamente. Ahora está mucho más fuerte, ya no es aquel chico desgarbado que culminaba mates con mucha facilidad en EBA. Mis dudas se centran en cómo ha progresado jugando en el poste bajo y si conserva la facilidad para levantarse en suspensión desde 4-5 metros. Es un grandísimo reboteador y está ante una oportunidad interesante de jugar minutos.
  • Mamadou Ndiaye (o Niang, según aparece en el comunicado del club). Dominador en categorías cadete y junior, ahora le llega su oportunidad de ver cómo se acopla a mayores exigencias competitivas. Es uno de esos jugadores, junto a Makonda, que ha sufrido el no tener un equipo EBA para ir curtiéndose en competición con veteranos durante toda su época junior. Si hay una cosa por la que destaca es por conocer sus limitaciones y jugar muy fácil, manteniendo el balón arriba y aprovechando muy bien su envergadura. No sé cuánto ha progresado físicamente, porque hasta hace poco parecía todavía desgarbado.
  • Bart Stolk es un pívot holandés de 19 años que jugó cedido en el Náutico el año pasado, con poco impacto y no demasiados minutos (no llegó a 17 por encuentro). Aunque le he visto en dos partidos, poco puedo decir de él. El club lo tuvo a prueba antes de decidirse a ficharlo, así que le habrán observado potencial.

Ausencias y retornos

La ausencia más evidente en la plantilla es la de Olaf Schaftenaar, el alero holandés que tan buena campaña hizo en el Náutico de liga EBA. También de 19 años, promedió 14 puntos por encuentro, con cerca de 3 triples y un 44% desde el 6,25. Su ausencia no parece planificada, porque estuvo entrenando en el periodo de perfeccionamiento y había firmado contrato por 3 años más. Se marcha a una universidad americana, Oregon State, la misma donde jugó su hermano Roeland, que también tenía contrato con el Granca y se marchó a jugar en Breogán. Era el exterior más prometedor del club, pero desconozco las razones de su marcha.

Otra ausencia destacable es la de David Delgado, alero también cedido al Náutico la temporada pasada. Hace dos años sufrió una grave lesión -de rodilla, creo- que le tuvo mucho tiempo parado; antes de eso, era un fijo en las selecciones nacionales cadetes por su capacidad de hacer muchas cosas en la cancha.

Echo de menos, como digo, algo más de experiencia y dureza en el juego interior. Ya escribí que harían falta veteranos (apunté, con poco acierto, el nombre de Martín Calvo), pero todos ocupan posiciones exteriores. De hecho, por un tiempo se especuló con la llegada de Jorge Santana también.

Además del retorno de Guerra, Morales y Cruz, hay otro retorno: el del entrenador, Pablo Melo. Se marchó del club hace algunas temporadas y entrenó en Irlanda y en Tenerife. En solobasket comentó varias cuestiones sobre la plantilla. Le ayudará Gaby Alonso, cuyo equipo infantil deslumbró en los campeonatos de España.