Weblog no oficial sobre el CB Gran Canaria y sus partidos en la ACB y en la Eurocopa
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sábado, febrero 16, 2013
Berni Rodríguez: epílogo rojo a una vida de verde
Si a Bernardo Rodríguez Arias le hubiesen dicho hace 12 meses que iba a acabar saliendo de Málaga para jugar en un equipo cuya principal ambición es la permanencia en la ACB, probablemente no lo hubiese creído. Su relación con el club de Los Guindos parecía idílica: había vestido el color verde de Unicaja desde los 8 años, fue el único representante de la cantera en el primer equipo durante mucho tiempo y su capitán durante sus últimas temporadas. Pero tras la enésima temporada por debajo del nivel esperado, el Unicaja decidió establecer nuevas prioridades y cortar cualquier atisbo de romanticismo en su relación con Berni. El signo de los tiempos, quizá, o el habitual desgaste que provoca una relación tan larga (25 años, 13 de ellos en la élite).
Llegado el verano, Berni buscó otro lugar donde fuera más valorado. Se encontró con que el UCAM Murcia iba a componer una plantilla con un juego exterior joven en la que podría aportar su experiencia y espíritu colectivo. De momento, su colaboración es inestimable para estar a dos victorias de los play-off y cinco por encima del descenso.
Como integrante de la generación del 80 que asomó durante bastante tiempo por el combinado nacional, y como parte fundamental de aquel Unicaja de Scariolo y Garbajosa, Berni Rodríguez ha ganado casi todo lo que se puede ganar en el baloncesto de clubes y de selecciones. Su juego, tapado muchas veces por estrellas de más talento ofensivo, es una suma de cualidades que siempre buscan el beneficio colectivo antes que el lucimiento personal.
Berni nunca ha querido ser lo que no le correspondía. Nunca fue Navarro ni Marcus Brown; siempre entendió que debía ganarse su puesto haciendo aquello que necesitaba el equipo, ya fuera dirigir el ataque, defender a la estrella contraria o incluso animar a sus compañeros desde el banquillo sin un mal gesto. En sus apariciones con la Selección Española y en todos sus años del Unicaja, Berni se esforzó en convertirse en el jugador que todo entrenador quiere tener a sus órdenes y que toda afición elogia por su entrega.
Ahora, en Murcia, su papel es algo distinto. Asume mucho más protagonismo ofensivo -su media anotadora es la más alta de su carrera-, se apropia de los tiros decisivos y da ejemplo con su esfuerzo defensivo.
El domingo 2 de diciembre, Berni jugó por primera vez como visitante en el Martín Carpena. La ovación fue larga y el público coreó su nombre. De seguir la línea que lleva, si algún día vuelve a Murcia con otra camiseta, el público lo recibirá igual, aunque no haya tanta historia detrás.
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Óscar Quintana, el equilibrista en el alambre
Igual que los entrenadores muchas veces etiquetan a los jugadores como especialistas, por su capacidad para la defensa o al juego al poste, los directivos establecen también sus propias categorías para los entrenadores. A Óscar Quintana, muchos de esos directivos parecen considerarle un especialista en salvar equipos del descenso y mantenerlos en la ACB.
La hoja de servicios de Quintana refleja un patrón muy claro. Casi siempre ha dirigido a equipos construidos para la permanencia; en algunos casos (Murcia, Manresa) llegó con la temporada empezada y cumplió el objetivo de evitar el descenso. En otras ocasiones, le tocó intentar alcanzar la ACB desde la LEB, como ocurrió con ‘su’ Fuenlabrada y –con peor suerte- en Zaragoza. También pasó por la trituradora de entrenadores que era el Club Baloncesto Sevilla en los primeros años del siglo XXI.
Sólo una vez, con el Fuenlabrada en la temporada 2003/2004, fracasó en su objetivo de dejar a su club en la máxima competición estatal. En todas las demás ocasiones en que ha terminado la temporada, cumplió lo encomendado.
Aunque sus méritos como ‘salvador’ hayan seguido creciendo en Alicante, Quintana siempre será el entrenador que ascendió al Fuenlabrada. Acompañado por su hermano José, entonces alcalde de la localidad madrileña y hoy presidente del club, puso en el mapa baloncestístico a un club de creación relativamente reciente (año 1983) llevándolo desde EBA a la ACB y coronando sus éxitos con la clasificación para disputar competición europea. Así se ganó un nombre y una reputación, que luego ha continuado labrando allá donde le han requerido, normalmente en situaciones de urgencia.
Esa situación le llevó a Murcia la temporada pasada, tras la marcha de Luis Guil. Tomó las riendas del equipo cuando era penúltimo, estuvo siempre con urgencias mirando hacia abajo y acabó salvándose en la última jornada, haciendo equilibrios sobre el alambre. Ganó a Estudiantes a domicilio, en un partido al todo o nada, con el ambiente y el peso de la historia en contra.
Este año, con una plantilla de cierto riesgo, con varios jóvenes, algún recién ascendido desde la LEB y tres extranjeros poco conocidos, el equipo pimentonero está más cerca del play-off que del descenso. De seguir así, quizá Quintana pueda quitar el ojo del alambre por una vez.
La hoja de servicios de Quintana refleja un patrón muy claro. Casi siempre ha dirigido a equipos construidos para la permanencia; en algunos casos (Murcia, Manresa) llegó con la temporada empezada y cumplió el objetivo de evitar el descenso. En otras ocasiones, le tocó intentar alcanzar la ACB desde la LEB, como ocurrió con ‘su’ Fuenlabrada y –con peor suerte- en Zaragoza. También pasó por la trituradora de entrenadores que era el Club Baloncesto Sevilla en los primeros años del siglo XXI.
Sólo una vez, con el Fuenlabrada en la temporada 2003/2004, fracasó en su objetivo de dejar a su club en la máxima competición estatal. En todas las demás ocasiones en que ha terminado la temporada, cumplió lo encomendado.
Aunque sus méritos como ‘salvador’ hayan seguido creciendo en Alicante, Quintana siempre será el entrenador que ascendió al Fuenlabrada. Acompañado por su hermano José, entonces alcalde de la localidad madrileña y hoy presidente del club, puso en el mapa baloncestístico a un club de creación relativamente reciente (año 1983) llevándolo desde EBA a la ACB y coronando sus éxitos con la clasificación para disputar competición europea. Así se ganó un nombre y una reputación, que luego ha continuado labrando allá donde le han requerido, normalmente en situaciones de urgencia.
Esa situación le llevó a Murcia la temporada pasada, tras la marcha de Luis Guil. Tomó las riendas del equipo cuando era penúltimo, estuvo siempre con urgencias mirando hacia abajo y acabó salvándose en la última jornada, haciendo equilibrios sobre el alambre. Ganó a Estudiantes a domicilio, en un partido al todo o nada, con el ambiente y el peso de la historia en contra.
Este año, con una plantilla de cierto riesgo, con varios jóvenes, algún recién ascendido desde la LEB y tres extranjeros poco conocidos, el equipo pimentonero está más cerca del play-off que del descenso. De seguir así, quizá Quintana pueda quitar el ojo del alambre por una vez.
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domingo, abril 11, 2010
El Gran Canaria se empeña en empeorar su imagen pese a la victoria sobre el Murcia
El Gran Canaria certificó el descenso del Murcia (95-91) decidiendo al final del último cuarto después de dejar escapar una renta de 20 puntos y dando una imagen muy mala frente a sus seguidores. Después de un partido muy malo en Málaga, actuaciones como la de los últimos 20 minutos de este domingo frente al Murcia dejan mal sabor de boca a aficionados y plantean dudas sobre la capacidad del conjunto amarillo a pesar de que sigue ocupando puestos de play-off.
La segunda parte del Gran Canaria fue una pesadilla después de 20 minutos de buen juego. Dejó escapar su renta con un parcial de 15-33, permitiendo que el Murcia anotara casi lo mismo en eso 10 minutos que en toda la primera parte (51-34 fue el marcador al descanso). Los levantinos incluso llegaron a tener cuatro puntos de ventaja (73-77), pero sus exteriores llegaron agotados a los minutos finales y su puntería se vio afectado, igual que su capacidad para defender: los últimos 22 puntos amarillos llegaron casi todo desde las alas, con Sanders y Carroll anotando desde 6,25 sobre todo (más tiros libres de Norris y Bellas).
Probablemente fue este cansancio y cierta desidia de algunos jugadores ante el evidente destino de su equipo lo que impidió que el Murcia se llevara la victoria. Bueno, eso y los problemas defensivos que ha evidenciado durante toda la campaña, repetidos de nuevo hoy en muchas fases del partido. Tampoco contribuyeron algunas decisiones de los árbitros al final (dieron un balón al Gran Canaria en un rebote ofensivo que me pareció dudoso, igual que una falta sobre Carroll), por cierto.
Encontré una ligera innovación táctica en la defensa del bloqueo directo del Gran Canaria, porque los pívots aguantaron mucho más con los exteriores, dejando un poco más libres a los interiores murcianos en la continuación hacia el aro. Se nota que el cuerpo técnico canario sabía que el peligro vendría de los exteriores (sobre todo tras la lesión de Prestes) y quería evitar que los bases y aleros murcianos tiraran solos. Lo que ocurrió es que se hizo muy bien con Savané y Augustine y no también con Kickert y McDonald, y luego en el tercer cuarto, se abandonó con el descenso en la actividad defensiva. El Gran Canaria también puso en marcha la presión en todo el campo en varios momentos, sobre todo después de tiempo muerto o de tiro libre anotado. El Murcia, por su parte, empleó durante cierto tiempo una zona 2-3, creo que más para refugiar a sus defensores exteriores (Vujanic, Robles o Scepanovic tienen deficiencias muy evidentes en ese apartado) que para romper el ritmo del encuentro.
En definitiva, un partido que el Gran Canaria hará bien en no olvidar si quiere que no vuelva a repetirse el bajón de público registrado hoy y la mala imagen que deja en afición, medios y rivales. Si el partido en Murcia apartó a los amarillos de la Copa del Rey, como reconoció Pedro Martínez el viernes, hoy pudo haberse quedado sin play-off. No fue así, y es lo mejor que se puede sacar del encuentro.
Lo mejor
- Los primeros 20 minutos. Con concentración e intensidad en defensa, el Gran Canaria consiguió que no brillaran los jugadores talentosos del Murcia (tiene varios, pese a su clasificación), se agarró a la racha de Carroll al principio y consiguió que todos los suplentes aportaran según salían del banco. El 51-34, como dijo el técnico local, fue incluso escaso.
- La puntería en el triple. Es un defecto en los últimos años del Gran Canaria, que no ha tenido con tiradores más regulares. Y este año, es el tercer equipo con peor porcentaje (32,53%). Así que el 10/21 final y el hecho de resolver el partido desde los 6,25 es una muy buena noticia, igual que la racha final de Sanders, que anotó los cinco últimos que intentó -cuatro de ellos en el último periodo- después de fallar los tres primeros.
- Como digo, el resultado. Y el hecho de que, aunque sea con apuros, el récord del Gran Canaria en su pista este año sea 12-3 en la ACB y 6-0 en Eurocopa. Cuando perdió contra el Fuenlabrada escribí que estaba en peligro la consideración de fortín del CID y que me parece importante el hecho de que los equipos lleguen pensando que se van a encontrar un partido difícil. Ya he escrito alguna vez que la respuesta de David Andersen a cuál era la cancha más difícil fue la del Granca, y lo dijo un tipo que había jugado en Italia y en Rusia, donde son famosos los viajes a Siberia.
- El bajón de concentración e intensidad del tercer parcial. Han sido varias las veces que ha ocurrido, algunas en el CID, y echan por tierra parte del esfuerzo previo. Martínez dijo en la rueda de prensa posterior que ocurrió pese a que en el descanso hizo hincapié en que no debía pasar. Hubo parón ofensivo y desidia defensiva. Como resultado, de vislumbrar un encuentro cómodo (51-34 al descanso) se llegó a un último cuarto igualado (66-67).
- Las dificultades defensivas en el puesto de base. La sensación de impotencia para parar a Vujanic, sobre todo, me recordó al partido de la primera vuelta y al del Panellinios en el CID. Soy consciente de que el base serbio es muy difícil de defender, tiene mucha clase y lleva todo el año con grandes actuaciones. Pero hay que ponerle en dificultades en el otro lado de la cancha, intentar cambiar al defensor y hacer que tenga que trabajarse sus canastas, evitar las ayudas largas (o incluso las cortas, diría) de su defensor...su aguante físico, como se demostró al final, es limitado, así que cuanto más le cueste anotar, menos gasolina tendrá. Pero otra vez Norris -que parece estar llegando al tramo final de competición muy cansado- le permitió hacer a su antojo, Carroll tampoco sirvió para pararlo y sólo Bellas en el último cuarto, favorecido por el cansancio del serbio, frenó su actividad anotadora. Fisher lo defendió en e primer minuto en el último cuarto, y en la única jugada en que intentó algo Vujanic le impidió la penetración y lo obligó a dar un pase atrás que llevó a una pérdida de balón murciana. Creo que hubiese sido una buena opción mantenerlo sobre la cancha para evitar que Vujanic hiciera la sangría que hizo, pero Pedro Martínez no lo vio así, y siguió arriesgándose con Carroll o Bellas. No diré que se equivocó (ya he dicho que él es quien mejor conoce al equipo, y además en este caso el equipo ganó), pero sí que me pareció demasiado conservador.
- La aportación de los pívots en los últimos cinco minutos (sólo tiraron una vez -Augustine, desde 4-5 metros-, sin acierto), después de demostrar su superioridad en el primer tiempo. Sin McDonald en cancha durante ese periodo por su nula intensidad defensiva (primero permitió un rebote ofensivo de Asselin, luego tardó una eternidad en recuperar y permitió un triple fácil de Faverani), se buscó menos el 1x1 en el juego interior. Savané tuvo dificultades y se dedicó a pasar (dos asistencias a triples de Carroll), Augustine desapareció después unos muy buenos primeros 20 minutos.
- La defensa del Murcia. Ya digo que muchos de sus jugadores no tienen la capacidad física para ser grandes defensores, pero en muchas ocasiones se les veía poca motivación en el esfuerzo. Y tampoco su técnico parecía hacer mucho por cambiarlo. Carroll anotó cuatro triples en el primer cuarto con mucho tiempo y distancia para prepararse; Sanders también tiró dos o tres con mucho espacio de sus defendidos. Pero es que si el Murcia opta por Robles para defender a Carroll, al menos podía pensar en que el pívot ayudara el tiempo justo para que el escolta mormón no tirara tan fácil. Por cierto, Edu Torres dijo que Sanders metió los triples del último periodo "con la mano del defensor en la cara". Acabo de ver otra vez el último cuarto (sí, lo mío es masoquismo)y tira dos (los más centrados) en posiciones muy cómodas, tras un bloqueo del pívot), otro con su defensor llegando un segundo tarde (pero de esos mete muchos) y sólo uno bien defendido. Viendo las cosas así, no me extraña que Torres pareciera tan resignado en la rueda de prensa.
Y también incluyo algunos otras cuestiones a modo de apuntes (más o menos) rápidos:
- Como digo, acabo de ver el último cuarto repetido. Se me había pasado señalar que Norris no sólo estuvo mal atrás, también en ataque tomó pésimas decisiones, tiros alocados y pases muy arriesgados. Ya últimamente se había visto cómo la rotación era un poco distinta para que los últimos cuatro minutos los dispute Bellas, en quien parece confiar más Pedro Martínez. Supongo que es en esta fase de la temporada cuando más se nota la edad y el cansancio; en todo caso, es preocupante su rendimiento justo en el tramo más importante del año.
- Carroll es el MVP de la jornada por primera vez en la temporada. En general no doy mucha importancia a los galardones individuales; de hecho, algunos me interesan muy poco porque el baloncesto es un juego de equipo ante todo. Pero su reconocimiento vendrá bien para que se hable más del Gran Canaria y se valore lo que consigue este equipo...incluso después de partidos tan malos como el de hoy.
- Otra vez, el descartado fue Dasic. Dado que Kickert sólo jugó 6 minutos, todos en la primera mitad, quizá le doy demasiado importancia, porque además McDonald está visto que necesita confianza y minutos para rendir. Pero me lleva a preguntarme por qué y de quién surgió la idea de solicitar su cesión, a la vista del resultado. No sé si ha sido alguna cuestión extradeportiva o de calidad de entrenamiento, a ver si averiguo algo más.
- Hay un motivo por el que me apena el descenso del Murcia. Habían hecho una apuesta valiente al principio de temporada, dando la alternativa en ACB a Moncho Fernández, fichando jugadores con más talento que físico, con más conocimiento del juego y técnica que piernas. Pero tenían una gran carencia en el interior, a mi juicio, y lo pagaron. Luego llegaron los cambios en la plantilla (curiosamente, siempre ocurre después de despedir al entrenador), a pesar de que en las últimas 9 temporadas, los equipos que han entrado en play-off han hecho de media 1,72 cambios en la plantilla; los que no entraron, 2,50 modificaciones y que descendieron, 3,56 (mi fuente es el blog de Carlos Belio).
Globalmente, el partido me pareció malo a pesar el marcador abultado. El narrador de acb360 dijo que había sido "de los mejores del año", lo que me parece una exageración tremenda sólo porque el Murcia remontara 20 puntos. De hecho, hubo muchas fases en las que la ausencia de tensión defensiva hizo que me pareciera casi de pretemporada...o de las fases de grupo de la Eurocopa.
Ahora toca, por modificación del calendario, el encuentro contra Alicante, que casi ha certificado su permanencia. Más adelante toca la visita al Obradoiro, que para esa época es probable que ya esté descendido. Las opciones del Gran Canaria pasan por ganar esos dos encuentros forzosamente, aprovechando que ambos tendrán menos necesidad.
El vídeo de acbtv.com sirve para ver la exhibición de fundamentos de Vujanic y de puntería de Carroll y Sanders, porque buen juego no hubo mucho, la verdad.
jueves, abril 08, 2010
Análisis previo del Murcia
Pie y medio en el abismo de la LEB
Una victoria del Gran Canaria puede certificar el descenso matemático del Murcia si Alicante y Gipuzkoa Basket ganan sus encuentros. Con la angustia propia de esa situación, una plantilla muy diferente de la que venció a los insulares en la primera vuelta y la baja de Prestes, que había sido su pívot más regular, es de esperar que el ánimo con el que llega el Murcia no sea el mejor.
Después de dos temporadas salvándose in extremis, los levantinos parecen sentenciados desde casi el primer tercio de competición. Mirando la estadística, las razones parecen evidentes: es el equipo con peor eficacia ofensiva y el que más puntos por posesión permite a los contrarios. Es decir, tiene el peor ataque y la peor defensa del campeonato, aunque no sea exactamente el que menos punto anota o encaja debido a que juega a un ritmo relativamente rápido.
Durante todo el año, la responsabilidad anotadora ha recaído en la línea exterior. Vujanic ha hecho una temporada sublime en el plano ofensivo, cargándose el equipo a la espalda en muchos encuentros y anotando con regularidad, pese a que en las últimas dos jornadas ha acusado un bajón. Sin embargo, sus compañeros no le han acompañado. El único pívot capaz de aportar puntos con regularidad ha sido Asselin, que llegó hace poco, y los aleros han completado una campaña nefasta, salvo algún encuentro concreto.
Pero es en defensa donde más ha sufrido el Murcia todo el año. Con una línea exterior sin excesiva capacidad atlética, muy experimentada pero algo corta de gas a estas alturas, y unos pívots jóvenes y con poca experiencia, ni Moncho Fernández primero ni Edu Torres después han conseguido armar un equipo fuerte en defensa. Son el equipo que permite un porcentaje de tiro de dos más alto a sus rivales, lo que da idea de lo mal que defienden su aro. También son el conjunto que menos balones perdidos fuerza.
Con todo, en las últimas semanas se ha visto a un Murcia peleón, que ha competido contra Cajasol, Alicante y Valencia en cancha propia y con el Bilbao a domicilio y que fue capaz de ganar al Obradoiro en Santiago. Este resurgimiento ha venido de la mano de Shammond Williams, un base experimentado que ha sido capaz de ejercer el papel de líder que quizá necesitaban los levantinos. Pero no será suficiente: esta semana o una de las cinco próximas, el Murcia descenderá.
Teniendo en cuenta que la plantilla ha variado mucho los últimos años, que también ha cambiado el director deportivo e incluso el presidente del club, habría que valorar que sólo la marcha del anterior entrenador parece haber sido decisiva. Manuel Hussein, responsable del último ascenso y de la posterior exitosa andadura pimentonera en la ACB, se marchó por la puerta de atrás del club y no quiso hacer ruido con su salida. Seguro que ahora habrá quien lo eche de menos.
Una victoria del Gran Canaria puede certificar el descenso matemático del Murcia si Alicante y Gipuzkoa Basket ganan sus encuentros. Con la angustia propia de esa situación, una plantilla muy diferente de la que venció a los insulares en la primera vuelta y la baja de Prestes, que había sido su pívot más regular, es de esperar que el ánimo con el que llega el Murcia no sea el mejor.
Después de dos temporadas salvándose in extremis, los levantinos parecen sentenciados desde casi el primer tercio de competición. Mirando la estadística, las razones parecen evidentes: es el equipo con peor eficacia ofensiva y el que más puntos por posesión permite a los contrarios. Es decir, tiene el peor ataque y la peor defensa del campeonato, aunque no sea exactamente el que menos punto anota o encaja debido a que juega a un ritmo relativamente rápido.
Durante todo el año, la responsabilidad anotadora ha recaído en la línea exterior. Vujanic ha hecho una temporada sublime en el plano ofensivo, cargándose el equipo a la espalda en muchos encuentros y anotando con regularidad, pese a que en las últimas dos jornadas ha acusado un bajón. Sin embargo, sus compañeros no le han acompañado. El único pívot capaz de aportar puntos con regularidad ha sido Asselin, que llegó hace poco, y los aleros han completado una campaña nefasta, salvo algún encuentro concreto.
Pero es en defensa donde más ha sufrido el Murcia todo el año. Con una línea exterior sin excesiva capacidad atlética, muy experimentada pero algo corta de gas a estas alturas, y unos pívots jóvenes y con poca experiencia, ni Moncho Fernández primero ni Edu Torres después han conseguido armar un equipo fuerte en defensa. Son el equipo que permite un porcentaje de tiro de dos más alto a sus rivales, lo que da idea de lo mal que defienden su aro. También son el conjunto que menos balones perdidos fuerza.
Con todo, en las últimas semanas se ha visto a un Murcia peleón, que ha competido contra Cajasol, Alicante y Valencia en cancha propia y con el Bilbao a domicilio y que fue capaz de ganar al Obradoiro en Santiago. Este resurgimiento ha venido de la mano de Shammond Williams, un base experimentado que ha sido capaz de ejercer el papel de líder que quizá necesitaban los levantinos. Pero no será suficiente: esta semana o una de las cinco próximas, el Murcia descenderá.
Teniendo en cuenta que la plantilla ha variado mucho los últimos años, que también ha cambiado el director deportivo e incluso el presidente del club, habría que valorar que sólo la marcha del anterior entrenador parece haber sido decisiva. Manuel Hussein, responsable del último ascenso y de la posterior exitosa andadura pimentonera en la ACB, se marchó por la puerta de atrás del club y no quiso hacer ruido con su salida. Seguro que ahora habrá quien lo eche de menos.
domingo, enero 04, 2009
English lleva al Gran Canaria a la Copa de Rey 2009
Por si quedaba alguna duda, el Gran Canaria certificó la clasificación para la Copa del Rey de Madrid venciendo a un flojo CB Murcia (87-64) basando su juego en la inspiración de Carl English (30 puntos y 37 de valoración) en el segundo tiempo y en su defensa. El equipo dirigido por Manolo Hussein demostró por qué no ha ganado aún fuera de su cancha y pareció bajar los brazos muy pronto, después de un primer tiempo bastante igualado.
Ni el marcador final ni la euforia que desprendía el público y los medios de comunicación me parecen justos. El Gran Canaria debió resolver el encuentro mucho antes por su propios medios y no por la cantidad de errores (en forma de malos ataques y fojas defensas) del Murcia. El 38-31 de final del segundo cuarto, e incluso el 63-50 al término del tercer periodo reflejaban mejor lo que ocurría en la cancha: el Gran Canaria iba acumulando la distancia canasta a canasta, sin estridencias y sin un ataque fluido, defendiendo bien cerca del aro pero con ciertas dificultades para parar a Robles, Thomas y Dean.
En el último cuarto, el Murcia se dio por vencido -o eso pareció- y empeoró aun más su ya desastroso ataque, presionó a toda cancha sin convicción y permitió varios contraataques grancanarios.
Como digo, el Gran Canaria no jugó bien, mermado por las bajas de Freeland y de Moran, pero tiró de oficio y de la calidad de English. El Murcia no supo parar al canadiense, en lo que me pareció una flagrante falta de preparación del partido por parte de Hussein y sus colaboradores. En el primer tiempo lo defendió Taquean Dean, que se reservó mucho para el ataque y sólo se puso las pilas atrás en el último cuarto. El resto del tiempo, Slanina y Robles, sin ayudas, no pudieron pararlo, y el banquillo murciano no reaccionó de ningún modo.
En el plano defensivo, también el equipo amarillo se dejó llevar durante buena parte del encuentro. Cuando Robles emergió en el segundo cuarto, con 12 puntos en cinco minutos, Maldonado seguía preocupado porque Fisher siguiera defendiendo a Dean, que hasta ese momento sólo había anotado una canasta, en lugar de a Robles. De hecho, el técnico gritó ostensiblemente en dos ocasiones consecutivas al inicio del tercer cuarto por esta razón.
Un apunte táctico que vemos mucho últimamente en el CID. El Gran Canaria tiene preparada una jugada para salir de la presión al sacar de fondo. Consiste en que saque el base, un pívot se queda a recibir en un lado y busca de nuevo al base, que inicia el bote por el centro de la pista. En el otro lado espera el escolta, como recurso adicional. Generalmente sale bien, pero nunca a la primera. Quiero decir: suele ser necesario perder un balón primero para hacer la jugada. En mi opinión, un rasgo fundamental de los bases debe ser darse cuenta de lo que ocurre en la pista y reaccionar. De Norris, por sus características, no lo esperamos, pero a Mario Fernández ya le pasó en Madrid y hoy repitió el error.
Lo mejor
Ni el marcador final ni la euforia que desprendía el público y los medios de comunicación me parecen justos. El Gran Canaria debió resolver el encuentro mucho antes por su propios medios y no por la cantidad de errores (en forma de malos ataques y fojas defensas) del Murcia. El 38-31 de final del segundo cuarto, e incluso el 63-50 al término del tercer periodo reflejaban mejor lo que ocurría en la cancha: el Gran Canaria iba acumulando la distancia canasta a canasta, sin estridencias y sin un ataque fluido, defendiendo bien cerca del aro pero con ciertas dificultades para parar a Robles, Thomas y Dean.
En el último cuarto, el Murcia se dio por vencido -o eso pareció- y empeoró aun más su ya desastroso ataque, presionó a toda cancha sin convicción y permitió varios contraataques grancanarios.
Como digo, el Gran Canaria no jugó bien, mermado por las bajas de Freeland y de Moran, pero tiró de oficio y de la calidad de English. El Murcia no supo parar al canadiense, en lo que me pareció una flagrante falta de preparación del partido por parte de Hussein y sus colaboradores. En el primer tiempo lo defendió Taquean Dean, que se reservó mucho para el ataque y sólo se puso las pilas atrás en el último cuarto. El resto del tiempo, Slanina y Robles, sin ayudas, no pudieron pararlo, y el banquillo murciano no reaccionó de ningún modo.
En el plano defensivo, también el equipo amarillo se dejó llevar durante buena parte del encuentro. Cuando Robles emergió en el segundo cuarto, con 12 puntos en cinco minutos, Maldonado seguía preocupado porque Fisher siguiera defendiendo a Dean, que hasta ese momento sólo había anotado una canasta, en lugar de a Robles. De hecho, el técnico gritó ostensiblemente en dos ocasiones consecutivas al inicio del tercer cuarto por esta razón.
Un apunte táctico que vemos mucho últimamente en el CID. El Gran Canaria tiene preparada una jugada para salir de la presión al sacar de fondo. Consiste en que saque el base, un pívot se queda a recibir en un lado y busca de nuevo al base, que inicia el bote por el centro de la pista. En el otro lado espera el escolta, como recurso adicional. Generalmente sale bien, pero nunca a la primera. Quiero decir: suele ser necesario perder un balón primero para hacer la jugada. En mi opinión, un rasgo fundamental de los bases debe ser darse cuenta de lo que ocurre en la pista y reaccionar. De Norris, por sus características, no lo esperamos, pero a Mario Fernández ya le pasó en Madrid y hoy repitió el error.
Lo mejor
- La comodidad de la victoria pese a que no hubo buen juego. Los 23 puntos de diferencia final se basan en un parcial de 9-0 al final de partido; antes, la diferencia oscilaba entre nueve y 14 puntos. Es importante ganar sin jugar bien, sobre todo cuando lleguen rivales más fuertes. A ver si se logra fuera de casa.
- Carl English. Sus 37 puntos de valoración le hacen merecedor del MVP de la jornada de la ACB. Su último cuarto fue espectacular, con 13 puntos y dos asistencias espectaculares para Augustine y Savané (ésta última después de un 1x1 de espaldas contra Slanina, con reverso rapidísimo antes de la asistencia), después de anotar otros 10 puntos en el tercero. Y con magníficos porcentajes (4/8 en triples, 6/8 en tiros de dos y 6/6 en tiros libres). Se nota que es un jugador que precisa minutos, como los 36 que disputó hoy. Maldonado estuvo a punto de sentarlo en el los últimos minutos para que recibiera una merecida ovación, pero el juego no paró. Los 30 puntos son su mejor marca anotadora en la ACB.
- La aportación de los aleros. Fisher, Sanders y el propio English estuvieron a muy buen nivel y consiguieron que no se notase la baja de Moran y la escasa aportación cerca del aro de los pívots amarillos. Fisher sigue siendo un defensor muy intenso y se lanza al contraataque siempre que puede y Sanders reapareció para anotar tres triples y una canasta de dos inverosímil.
- La escasísima aportación interior en ataque. Savané y Augustine sólo aprovecharon un 1x1 de espaldas cada uno. El resto de sus canastas llegaron gracias a penetraciones de los exteriores que doblaron el balón. La baja de Freeland se empieza a notar mucho en este equipo, sobre todo cuando se enfrenta a equipos que, como el Murcia, cuenta con interiores altos y fuertes (por escasa que sea su contribución ofensiva).
- La sensación de dejarse llevar en el primer y segundo cuarto. Sólo la defensa y algunos arranques de Fisher al inicio dieron brío al Gran Canaria; desde mediado el primer periodo hasta los comienzos del tercer cuarto el equipo local jugó como si tuviera el piloto automático puesto. Contra un rival de más entidad, probablemente se hubiese llegado a un final más igualado.
- La carencia de carácter del Murcia. Puede que se deba a sus problemas económicos, pero la palmadita que Hussein dio a Moss después de que lo eliminaran por una falta estúpida al presionar al base tras un rebote y tras el nefasto partido que completó (1/6 de dos, 10 puntos y un solo rebote para 7 de valoración) me pareció paradigmática. Ya se sabía que el equipo baja mucho lejos su pista, pero ni siquiera cuando el técnico canario planteó una defensa presionante sus jugadores parecían creer en la remontada. Thomas estuvo desaparecido todo el partido y Dean sólo quiso jugar el último cuarto. Pero lo peor es la sensación de dejarse llevar y de atacar y defender con la misma intensidad cuando estaban a dos puntos que cuando perdían por 20. Si no se da un cambio sustancial, me parecen claramente candidatos al descenso, incluso más que Estudiantes y Cajasol.
miércoles, diciembre 31, 2008
Análisis previo del CB Murcia
El Murcia de Thomas y Dean llega a la isla pensando en la salvación
Sin el patrocinador principal y sin sus dos principales referentes de la pasada temporada (Triguero y Hunter, sustituidos por Dean y Moss) se presenta el Murcia en la isla, pensando ante todo en la salvación. Jugar la próxima temporada en la ACB es el principal objetivo de este equipo, que ahora supera en una victoria a Estudiantes y en dos a Cajasol -últimos clasificados-, y de su entrenador, el canario Manuel Hussein.
Las cuatro victorias del equipo levantino han llegado en casa, ante rivales con el objetivo de la permanencia (ViveMenorca, Bruesa, Cajasol y CAI Zaragoza) y siempre con diferencias por diez puntos o menos, lo que da idea de lo que le cuesta ganar.
Esta temporada, los jugadores más importantes están siendo sus norteamericanos exteriores. Su base titular, Chris Thomas, es el jugador más valorado del equipo y líder en asistencias de la ACB, con 5,6 de promedio. Muchos de esos pases de canastas los aprovecha Taquean Dean, máximo anotador del equipo (y quinto de la liga), con 17,3 puntos de promedio. En las cuatro victorias del Murcia, Dean pasó de 19 puntos, logró al menos tres triples y tiró una media de 16 veces a canasta, lo que da idea de su importante en ataque.
A su aportación hay que sumar la del ala-pívot Chris Moss. Entre los tres anotan una media de 40 puntos de los 73 que consigue el equipo. Es casi la única referencia interior, ya que Lamont Barnes se centra en las tareas defensivas. La movilidad de Moss le ayuda a ser uno de los mejores reboteadores ofensivos –el cuarto de la competición-, mientras que Barnes y Fajardo hacen valer su fortaleza y altura para colaborar en la faceta defensiva y reboteadora.
Al contrario que en el Gran Canaria, en el Murcia hay pocas rotaciones. Dean y Thomas sobrepasan los 30 minutos de juego cada uno; este último incluso disputó un encuentro completo, contra el Real Madrid. Una de las razones es la retirada de Gonzalo Martínez, que ha dejado a José Antonio Marco como único relevo en el puesto de base y Hussein no parece contar con él. La llegada de Slanina en la jornada ocho ha aliviado en parte esta falta de recambios, aun cuando el lituano dista mucho de ser aquel excelso anotador que lució en Sevilla. Pedro Robles, otro veterano tirador, completa la rotación exterior. Por dentro, Jesse Young va ganando minutos desde que se recuperó de una lesión a principios de temporada.
El conjunto dirigido por Hussein juega más lento de lo que cabría esperar. Thomas y Dean acaparan mucho juego, como se ha visto, y fuerzan bastantes faltas. La defensa del Gran Canaria se esforzará en reducir su aportación. Probablemente Moran se encargue de Dean y los pívots amarillos estén muy atentos a la defensa del dos contra dos entre Thomas y los interiores, sobre todo de Moss.
Los amarillos, aun sin Freeland, jugarán muchas veces para buscar a Savané de espaldas para empezar el ataque. Si Augustine o Kickert consiguen sumar desde cerca del aro, los de Maldonado tendrán mucho ganado. También sería conveniente buscar la agresividad de los bases y aleros ante la defensa de Dean y de Thomas, con el objetivo de impedir que se reserven a la hora de defender y de forzar faltas. La mordiente mostrada por Norris, Moran, English e incluso Fisher en los últimos encuentros debe prolongarse.
Sin el patrocinador principal y sin sus dos principales referentes de la pasada temporada (Triguero y Hunter, sustituidos por Dean y Moss) se presenta el Murcia en la isla, pensando ante todo en la salvación. Jugar la próxima temporada en la ACB es el principal objetivo de este equipo, que ahora supera en una victoria a Estudiantes y en dos a Cajasol -últimos clasificados-, y de su entrenador, el canario Manuel Hussein.
Las cuatro victorias del equipo levantino han llegado en casa, ante rivales con el objetivo de la permanencia (ViveMenorca, Bruesa, Cajasol y CAI Zaragoza) y siempre con diferencias por diez puntos o menos, lo que da idea de lo que le cuesta ganar.
Esta temporada, los jugadores más importantes están siendo sus norteamericanos exteriores. Su base titular, Chris Thomas, es el jugador más valorado del equipo y líder en asistencias de la ACB, con 5,6 de promedio. Muchos de esos pases de canastas los aprovecha Taquean Dean, máximo anotador del equipo (y quinto de la liga), con 17,3 puntos de promedio. En las cuatro victorias del Murcia, Dean pasó de 19 puntos, logró al menos tres triples y tiró una media de 16 veces a canasta, lo que da idea de su importante en ataque.
A su aportación hay que sumar la del ala-pívot Chris Moss. Entre los tres anotan una media de 40 puntos de los 73 que consigue el equipo. Es casi la única referencia interior, ya que Lamont Barnes se centra en las tareas defensivas. La movilidad de Moss le ayuda a ser uno de los mejores reboteadores ofensivos –el cuarto de la competición-, mientras que Barnes y Fajardo hacen valer su fortaleza y altura para colaborar en la faceta defensiva y reboteadora.
Al contrario que en el Gran Canaria, en el Murcia hay pocas rotaciones. Dean y Thomas sobrepasan los 30 minutos de juego cada uno; este último incluso disputó un encuentro completo, contra el Real Madrid. Una de las razones es la retirada de Gonzalo Martínez, que ha dejado a José Antonio Marco como único relevo en el puesto de base y Hussein no parece contar con él. La llegada de Slanina en la jornada ocho ha aliviado en parte esta falta de recambios, aun cuando el lituano dista mucho de ser aquel excelso anotador que lució en Sevilla. Pedro Robles, otro veterano tirador, completa la rotación exterior. Por dentro, Jesse Young va ganando minutos desde que se recuperó de una lesión a principios de temporada.
El conjunto dirigido por Hussein juega más lento de lo que cabría esperar. Thomas y Dean acaparan mucho juego, como se ha visto, y fuerzan bastantes faltas. La defensa del Gran Canaria se esforzará en reducir su aportación. Probablemente Moran se encargue de Dean y los pívots amarillos estén muy atentos a la defensa del dos contra dos entre Thomas y los interiores, sobre todo de Moss.
Los amarillos, aun sin Freeland, jugarán muchas veces para buscar a Savané de espaldas para empezar el ataque. Si Augustine o Kickert consiguen sumar desde cerca del aro, los de Maldonado tendrán mucho ganado. También sería conveniente buscar la agresividad de los bases y aleros ante la defensa de Dean y de Thomas, con el objetivo de impedir que se reserven a la hora de defender y de forzar faltas. La mordiente mostrada por Norris, Moran, English e incluso Fisher en los últimos encuentros debe prolongarse.
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