domingo, enero 22, 2012

Los males endémicos condenan al Gran Canaria en Sevilla

El desacierto en el tiro exterior, la permisividad defensiva en la línea de 6,75 y la falta de concentración e intensidad en el tercer cuarto reaparecieron como los males endémicos del Gran Canaria y llevaron a la derrota en Sevilla (75-70) pese a completar un partido aceptable y a competir durante todo el encuentro.

Los primeros 20 minutos del Gran Canaria fueron  de los mejores de la temporada a domicilio (junto al encuentro de Valladolid, muy marcado por el acierto de Haynes, y el primer tiempo disputado en la primera jornada en Málaga). Contra un rival con muchas armas y una gran defensa colectiva, los amarillos supieron hacer daño de diferentes formas -tremendos en el rebote ofensivo y corriendo cuando había oportunidad- y sobreponerse al escaso acierto en el triple.

Pero en la reanudación, el conjunto sevillano se rearmó, defendió a su nivel habitual y controló mejor el balón y el rebote para evitar la sangría en su aro. Al no conseguir canastas fáciles, el Gran Canaria dejó de sumar, se empecinó en atacar casi exclusivamente desde el perímetro, dejó de correr y sufrió para controlar a los tiradores sevillanos. Condenado por la falta de puntería y la falta de regularidad en sus exteriores, el partido se fue marchando poco a poco, porque el Sevilla siempre encontró la forma de anotar, fuera en lanzamientos triples sobre al bocina o buscando a Paul Davis.

Apuntes tácticos
Hacía tiempo que la zona 1-3-1 del Gran Canaria no tenía impacto en el ataque rival. La salida de Ekperigin, una vez más, coincidió con esa defensa, que dificultó la ofensiva local, incapaz de ver sus puntos débiles y abusando del bote en varias ocasiones. Bramos, como último hombre, estuvo muy activo, yendo de banda a banda incansablemente.

Eché de menos más tiempo con presión a toda cancha. La primera vez que se puso en práctica, según mis anotaciones, fue en el minutos 16 del encuentro, bastante más tarde de lo habitual. También me sorprendió que en los últimos 5 minutos sólo apareciera a intervalos, quizá porque los minutos decisivos los jugó Alvarado para mantener la fluidez ofensiva que casi nunca tuvo el equipo con Bellas en cancha.

Me pareció que la defensa del Cajasol Banca Cívica flotó bastante a los tiradores grancanarios, especialmente a Palacios en la línea de 3 y, en el segundo tiempo, a Haynes; posiblemente la razón fuera la necesidad de proteger el aro propio ante la sangría en el rebote del primer tiempo.

Beirán jugó de nuevo como ala-pívot en los momentos que Palacios descansó; y, otra vez, algunos de esos minutos coincidieron con la zona 1-3-1, lo que evitó posibles desequilibrios cerca del aro.

El mejor Sevilla, dos años después
En la última década, el club hispalense ha merodeado más veces los puestos de descenso que el play-off. Hace dos años, después de múltiples apuestas y fracasados proyectos, volvió a codearse con los equipos de su presupuesto. En esta primera vuelta acaba en el mismo puesto y con las mismas victorias que hace dos años. Sólo que esta vez, el equipo parece incluso más potente.

Como casi todos los equipos de Plaza, el Sevilla defiende bien, con mucha agresividad, con la capacidad de defender a toda cancha de manera agresiva y con pívots muy altos y fuertes. Otra característica señera del técnico catalán es la lucha por el rebote ofensivo.

Aunque hoy ambas características sólo aparecieron con cuentagotas, los sevillanos demostraron mucho oficio para no ponerse nervioso con los arreones finales del Gran Canaria. Quizá lo que es menos reconocido del Sevilla es que hay muchos jugadores capaces de sumar, muchos tiradores que aprovechan la atención de Davis cerca del aro. Esa batería de tiradores (Urtasun, English, Bogdanovic, Calloway, Jasén) la tienen pocos equipos de la zona media de la ACB. Mientras sigan con acierto y confianza, son un equipo temible, quizá más que hace dos años.

Lo peor

  • El desacierto en el tiro. Después de haber recuperado la puntería para ganar al Estudiantes, los tiradores amarillos volvieron a dar su versión mala, esa que tanto han mostrado esta temporada. Hay tres datos que demuestran la importancia de acertar desde el 6,75. El primero y más importante es el promedio de lanzamientos de tres por partido, el más alto de la ACB. El segundo es una constatación: siempre que los amarillos han acabado con mejor porcentaje que su rival han ganado, excepto contra el Barcelona. El tercero, otro dato incontrovertible: siempre que obtenido un 36% ha ganado. Lo peor no es el 25%, sino que sólo Bramos estuvo consistente (4/8); el resto estuvo peor, especialmente Haynes (0/7).
  • La falta de alternativas en ataque en los momentos decisivos. El punto anterior deriva en este: en partidos como el de hoy, ¿por qué no se encuentran alternativas ofensivas? Está claro que el contrario también juega y que todos los equipos acaban cediendo espacio a los exteriores amarillos para proteger su aro. Pero aun así, salvo contadas excepciones -casi siempre gracias al talento individual de Alvarado y Palacios, muy acertado al inicio-, el Gran Canaria no encuentra otras formas de sumar. En el primer tiempo, los rebotes ofensivos y los contraataques permitieron ir por delante. En el segundo periodo, el Sevilla tapó esas fugas y los insulares no encontraron otras formas de sumar, porque tampoco fue capaz de ir a la línea de tiros libres con asiduidad, otro de los males que parecen congénitos.
  • La defensa exterior. Que el Valencia, Gipuzkoa Basket y Sevilla saquen tanto rendimiento del tiro de tres contrasta con la citada incapacidad grancanaria en ese aspecto. Durante el partido apunté pocos despistes evidentes en la defensa exterior. Jasén encestó sus dos triples con el defensor cerca; Bogdanovic y Urtasun también anotaron alguno con la mano en la cara...pero otras veces, los despistes y las malas rotaciones supusieron un castigo tremendo. Casi siempre, si no recuerdo mal, con Tucker, Haynes y Bellas como protagonistas.
  • La aportación de Alando Tucker. A estas alturas, lo peor que podemos decir es que casi no lo hemos visto jugar, no sabemos cuáles son sus puntos fuertes o qué le habrá visto Himar Ojeda para ficharlo. Su aportación ofensiva es inocua, carece de la intensidad que exige la ACB en los dos lados de la cancha y su capacidad atlética, sospechosa. Encima, todo apunta a que su implicaciones es entre poco y ninguna. Es el peor fichaje del Gran Canaria que recuerdo desde Irving Thomas (o Casey Shaw, que llegaba con expectativas más altas).
  • La dirección técnica de Pedro Martínez. A mi juicio, que el equipo salga desconectado en el tercer cuarto es un problema de concentración, de tensión, de la que es responsable máximo el entrenador (aunque lo cierto es que ocurre desde siempre, también con Maldonado). Pero es peor que tras encajar el 15-5, tarde 4 minutos en hace un cambio y, casi a continuación, pedir tiempo muerto. Del mismo modo, también me parece un problema de la dirección técnica que a estas alturas los sistemas ofensivos del equipo sigan sin dar provecho y que el equipo siga tirando la cantidad de triples que lanza. Las limitaciones del equipo y la racha de malos resultados están afectando al rendimiento, evidentemente. Pero muchos de los jugadores del equipo estaban el año pasado, cuando el equipo jugaba de maravilla.
Lo mejor
  • La capacidad de competir y la actitud. no fue el Gran Canaria apocado de otras visitas. Luchó hasta el final, siguió jugando bien -pasando el balón, moviéndose sin balón- aunque no entraran los tiros y esforzándose en defensa. La cara del equipo no tiene nada que ver con la de otra fase reciente de juego. Aunque haya muchas cosas que mejorar, fue un buen partido contra un equipo ahora mismo superior, con una baja importante (Nelson) y en un día pésimo de Haynes y Bellas. De seguir con este espíritu y esta actitud, el equipo mejorará y empezará a ganar, aunque el calendario próximo no invite al optimismo. Por cierto, al contrario que contra Estudiantes, el equipo supo mantener la concentración en la última jugada.
  • El ritmo ofensivo en el primer tiempo. El Granca corrió más de lo habitual, consiguió anotar en sus contraataques y jugó con valentía durante todo el primer tiempo. Cuando atacó en estático, encontró un filón en Palacios muy inspirado en el principio de partido (llevaba 11 puntos de los 18 primeros). Aunque llevaba 2/11 de tres, anotó 39 puntos. Y, como otras veces, estuvo muchísimo más fluido en ataque con Alvarado al mando que con Bellas.
  • El rebote ofensivo. En el primer tiempo, los de Pedro Martínez atraparon más rechaces en el aro sevillano que los locales (9 ofensivos por 8 defensivos). Estas segundas oportunidades fueron cruciales para combatir el citado desacierto triplista y evitaron que el Cajasol corriera. Es un arma interesante que el Gran Canaria ha mostrado esta temporada con cuentagotas y en la que siempre es muy importante la aportación de Xavi Rey.

Pese a la buena imagen, la debilidad como visitante (sólo una victoria y siete derrotas) se mantiene. Así que la mejoría inmediata en la clasificación pasa por fortalecerse en el CID, donde se recibirá próximamente a Unicaja y Alicante, tercero y quinto en la liga. La ACB no da respiro.

6 comentarios:

Pedro Martinez dijo...

Muy buen análisis. Aunque siempre hay matices me parece todo bastante reflexionado. Como debe ser.

Hasta pronto

Jose Juan jjonline dijo...

De acuerdo en casi todo menos en las salidas después del descanso no creo que sea solo culpa del mister, creo que los jugadores deben ser conscientes de lo que pasa y hacer hincapié para que no suceda....... y bueno lo de Tucker es sangrante no aporta absolutamente nada.... cada día entiendo menos que le han visto a este jugador...o si lo ficharon por video por que no se entiende......
Lo de los porcentajes la verdad que como se siga cumpliendo nos va a chafar la emoción en los partidos por que en cuento fallen unos cuantos casi que me voy pa casa no ? ....jajajajaja

Ruymán Ferrera Martín dijo...

@Pedro Martínez, gracias. No tanto por la alabanza, que también, sino por tomarte el tiempo de leerlo y por identificarte para comentar. Me encantaría escuchar los matices, a ver si hay oportunidad pronto.

Ruymán Ferrera Martín dijo...

@Jose Juan, no digo que sea el único culpable, digo que es el máximo responsable, porque si los jugadores son consciente de lo que pasa y no actúan, es el técnico el que los sigue eligiendo. Y si no son conscientes, es porque el equipo técnico no se lo ha transmitido adecuadamente.

En todo caso, como digo en el blog, pasa desde hace mucho tiempo, incluso con Maldonado. Y tampoco es algo que le ocurra sólo al Gran Canaria, ni mucho menos.

mariolaw dijo...

en referencia a los jugadores y a las decisiones técnicas sobre su continuidad.

¿has mirado los números de Norris en la LEB?

Ruymán Ferrera Martín dijo...

No sólo las estadísticas, es que lo he visto jugar mucho este año y creo que físicamente está mejor que su último año aquí. Se ve que le vino bien su año sabático.

Yo lo reivindico mucho y creo que su salida mereció otro tratamento. Su ascendencia en el vestuario y su ejemplo de trabajo me parecía mayor que la otros que llevaban más años, como Moran.